La orden llega desde Inravisión y aplica a las 20 Emisoras de Paz que operan en distintas regiones del país. Desde el 17 de agosto, esas estaciones deben transmitir únicamente música, según el extracto publicado por El Contraste. La decisión cambia de manera abrupta la programación que estas emisoras venían ofreciendo.
Las Emisoras de Paz son medios públicos comunitarios pensados para llegar a zonas donde la oferta informativa es escasa. En esos territorios suelen funcionar como canal para noticias locales, alertas y contenidos producidos por la misma comunidad. La franja musical deja por fuera ese tipo de contenidos y reduce la presencia de voces que difícilmente tienen otro escenario.
La instrucción de Inravisión no incluyó, por ahora, una explicación pública detallada sobre los motivos. En el extracto consultado no aparecen razones técnicas ni editoriales sobre el cambio. La falta de contexto oficial amplió la incertidumbre entre quienes trabajan en estas emisoras.
Líderes comunitarios de las zonas afectadas han expresado su preocupación por el alcance de la medida. Denuncian que la suspensión de la programación afecta la capacidad de las comunidades para acceder a información verificada. Argumentan que en regiones golpeadas por el conflicto y el aislamiento, estos medios cumplen un papel clave para enterarse de lo que ocurre.
Para los periodistas y colaboradores de las Emisoras de Paz, la decisión tiene consecuencias laborales inmediatas. Al restringirse la programación a música, buena parte de los productos periodísticos queda por fuera de la franja al aire. Eso incluye entrevistas,reportes locales y espacios de opinión que producen reporteros vinculados a estos medios.
La medida llega en un momento sensible para la comunicación pública en Colombia. Distintos sectores han pedido en los últimos años más presencia estatal en zonas rurales con poca prensa. Las Emisoras de Paz fueron concebidas dentro de esa estrategia para ampliar el acceso a la información en lugares apartados.
La reacción de la opinión pública depende en buena parte de la información oficial que se publique en los próximos días. Hasta ahora, la queja de los líderes comunitarios se centra en que la orden se conozca solo por la vía operativa y no por un comunicado amplio. Esa opacidad, señalan, dificulta la fiscalización ciudadana sobre los medios públicos.
Entre las preguntas pendientes está si la instrucción de Inravisión es temporal o se sostiene en el tiempo. Tampoco se conoce si Inravisión abrirá un canal de diálogo con las comunidades y con los equipos de las emisoras para revisar la decisión. La fuente consultada no precisa plazos ni criterios para levantar la restricción.
Por ahora, las 20 Emisoras de Paz transmiten solo música desde el 17 de agosto, en cumplimiento de la orden de Inravisión. La controversia seguirá mientras no haya una respuesta oficial que explique el porqué de la medida y abra espacio a las voces de los territorios afectados.
