El expresidente Gustavo Petro lanzó una advertencia directa al presidente Abelardo de la Espriella sobre los efectos del fenómeno de El Niño en Colombia. En sus declaraciones, recogidas por Infobae, Petro aseguró que el país enfrenta una posible megasequía y que el actual mandatario tendrá que enfrentar sus consecuencias económicas a finales de año.
Petro fue más allá al calificar el proceso de empalme entre su gobierno y el de De la Espriella con la frase “fuiste bruto en el empalme”, una expresión que sugiere cuestionamientos sobre la transición de información y la preparación del nuevo gobierno frente a los riesgos climáticos y económicos. La declaración reaviva el cruce de señalamientos que ha marcado la relación entre ambos líderes desde el inicio del actual periodo presidencial.
El fenómeno de El Niño es un evento climático recurrente que consiste en el calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial. En Colombia suele asociarse con reducción de lluvias, sequías prolongadas, desabastecimiento de acueductos, pérdidas en el sector agropecuario y, en consecuencia, presiones inflacionarias sobre los alimentos y la energía.
La advertencia del expresidente se inscribe en una dinámica política más amplia. Desde que entregó el poder, Petro ha mantenido una presencia activa en redes sociales y medios de comunicación, donde opina con frecuencia sobre las decisiones del gobierno de De la Espriella. Esa vocería ha generado debates sobre el rol que deben cumplir los exmandatarios en una democracia.
En el plano institucional, el manejo del riesgo por sequías corresponde a entidades como el Ministerio de Ambiente, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam. Estas instituciones son las encargadas de monitorear los indicadores climáticos, emitir alertas tempranas y coordinar planes de contingencia con gobernaciones y alcaldías.
El sector agrícola es uno de los más expuestos a eventos de megasequía. Cultivos como el café, el arroz, el maíz y productos de pancoger pueden ver reducidos sus rendimientos cuando se prolongan los periodos secos, lo que termina trasladándose a los precios al consumidor y a la seguridad alimentaria de las familias más vulnerables del campo.
Otro frente sensible es el de la energía eléctrica. En periodos de El Niño, los embalses que alimentan las hidroeléctricas tienden a reducir sus niveles, lo que ha llevado en años recientes al Gobierno a recurrir a termoeléctricas y, en ocasiones, a racionamientos programados. La advertencia de Petro se produce en un momento en que el sistema eléctrico atraviesa presiones por el crecimiento de la demanda.
Desde el gobierno de De la Espriella, hasta ahora no se ha conocido una respuesta pública detallada sobre los señalamientos del expresidente. El equipo de empalme del actual gobierno enfrenta el reto de evaluar los informes técnicos del Ideam y de las autoridades ambientales para anticipar medidas frente a un eventual escenario de crisis climática.
La frase de Petro, además de su contenido técnico, añade un componente político: la palabra “bruto” fue usada deliberadamente para cuestionar la capacidad del nuevo gobierno en la transición. Ese tipo de declaraciones suele tensar la relación entre el Ejecutivo y las fuerzas políticas que hacen oposición, y alimenta el debate sobre la continuidad o el ajuste de las políticas ambientales del país.
Por ahora, los ciudadanos esperan claridad sobre las medidas concretas que adoptará el gobierno nacional para mitigar los efectos de El Niño. La advertencia de Petro deja sobre la mesa la pregunta de si el empalme incluyó o no un diagnóstico actualizado sobre el riesgo climático, y qué tan preparado está el Estado para responder en los próximos meses.
