El ex presidente Gustavo Petro cuestionó públicamente el manejo que el Gobierno de Abelardo de la Espriella está dando a la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto en Colombia, según lo publicado por el portal Pulzo. La crítica se centra en la fuente de los recursos y en el nivel de respuesta institucional.
Petro sostuvo que los daños ascienden a unos 30 billones de pesos, una cifra que, a su juicio, no se puede cubrir con créditos ni con recortes en otras partidas del presupuesto nacional. Esa magnitud de recursos, argumentó, requiere un esfuerzo fiscal distinto al que, según él, se está planteando.
En ese contexto, propuso una reforma tributaria como instrumento para financiar la reconstrucción sin recurrir a más deuda pública. La idea es gravar sectores específicos y, con esos ingresos, costear la reposición de viviendas, infraestructura y servicios en los municipios damnificados.
La reconstrucción de zonas golpeadas por sismos en Colombia suele tomar años. La experiencia del terremoto del Eje Cafetero de 1999 dejó lecciones sobre la necesidad de un sistema de gestión del riesgo con financiamiento estable. Los sismos recientes en zonas andinas han puesto a prueba la capacidad del Estado para responder con rapidez y con recursos oportunos.
Petro también puso en duda la articulación entre el nivel nacional y los gobiernos locales. Para él, la respuesta no se puede limitar a entregar auxilios de emergencia. La fase posterior, que incluye vivienda definitiva, vías y hospitales, exige planeación, contratación transparente y veeduría ciudadana.
Desde el Gobierno De La Espriella, según el extracto de Pulzo, se ha defendido que la atención se está ejecutando con recursos propios y cooperación internacional. No obstante, la cifra de 30 billones que menciona Petro abre el debate sobre si esa ruta será suficiente para cubrir el total de las pérdidas.
La propuesta tributaria llega en un momento en el que el Congreso tramita varias iniciativas económicas del actual gobierno. Cualquier modificación al Estatuto Tributario requiere aval del Ministerio de Hacienda y un debate amplio en las comisiones terceras y cuartas de Senado y Cámara.
Para los ciudadanos, el punto central no es técnico sino de bolsillo. Si la reconstrucción se financia con deuda, el pago se traslada a presupuestos futuros. Si se financia con nuevos impuestos, el efecto recae sobre los contribuyentes actuales. Por eso la discusión sobre el origen de los recursos tiene efectos directos.
Organizaciones de víctimas y veedurías ciudadanas han pedido que se conozca el plan maestro de reconstrucción, con cronogramas, responsables y rubros. También han solicitado que las donaciones internacionales se ejecuten con informes públicos trimestrales.
Por ahora, el debate quedó instalado: la administración De La Espriella deberá decidir si mantiene su esquema actual de financiamiento o si abre la puerta a una reforma tributaria como la que sugiere Petro, y el Congreso evaluará la viabilidad política y fiscal de esa propuesta.
