El exmandatario Gustavo Petro tomó posición en la controversia que enfrenta al gobierno nacional con la Gobernación de Nariño. En su intervención, defendió al gobernador del departamento y lanzó una convocatoria a la ciudadanía nariñense para respaldarlo.
Petro anunció la propuesta de un paro cívico en Nariño. Según el extracto de Infobae, el exmandatario señaló que esta jornada de protesta busca evidenciar lo que considera una amenaza del presidente Abelardo de la Espriella contra la paz en ese departamento.
La frase con la que el medio titula su nota, "Quiere la paz", recoge el argumento central del exmandatario frente a la figura del gobernador. La declaración ocurre en un contexto de tensión política entre el Ejecutivo y autoridades regionales del sur de Colombia.
El departamento de Nariño ha sido escenario recurrente de hechos de violencia asociados al conflicto armado, al narcotráfico y a disputas por el control territorial en zonas fronterizas con Ecuador. La invocación a la paz por parte de Petro se inscribe en esa preocupación histórica que comparten distintos sectores políticos del país.
La figura del paro cívico tiene antecedentes en Colombia como mecanismo de presión ciudadana frente a decisiones del gobierno nacional. Movilizaciones similares se han realizado en departamentos como Cauca, Buenaventura y Catatumbo para exigir inversión, seguridad y atención a crisis humanitarias.
La respuesta del gobierno nacional a esta convocatoria no aparece detallada en la nota de Infobae. Hasta el momento, el extracto no registra pronunciamiento oficial de la Casa de Nariño ni de voceros del presidente Abelardo de la Espriella sobre la propuesta de paro ni sobre la defensa del gobernador.
Para la ciudadanía nariñense, un eventual paro cívico implicaría restricciones de movilidad, suspensión de actividades económicas y afectación del comercio local. La medida también serviría como termómetro del respaldo popular al gobernador frente a las decisiones del gobierno nacional.
Queda por verse si la convocatoria de Petro se materializa en una fecha concreta y si cuenta con el apoyo del propio gobernador de Nariño. La tensión entre el Ejecutivo y el líder de la región marca el inicio de un nuevo capítulo en la relación entre el gobierno central y los mandatarios locales.
Este episodio refleja la dinámica de confrontación política que ha caracterizado los primeros compases del gobierno de Abelardo de la Espriella, con frecuentes cruces de declaraciones entre el Ejecutivo y figuras de la oposición sobre el rumbo de las políticas públicas en las regiones.
