El presidente Gustavo Petro aseguró que durante los últimos quince días de su gestión se concentrará en organizar la respuesta del Estado colombiano al fenómeno del 'Super Niño', cuya posible llegada se proyecta para diciembre de 2026. El anuncio se dio en el tramo final de su mandato, a pocas semanas del traspaso de mando al presidente electo Abelardo de la Espriella, según reportó Infobae.
De acuerdo con la información publicada por Infobae, el mandatario saliente indicó que trabajará incluso los sábados y los domingos para dejar listos los planes de contingencia. La decisión apunta a que las entidades nacionales cuenten con protocolos antes de que se registren los primeros efectos del fenómeno climático.
El 'Super Niño' es un evento asociado al calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, que en sus manifestaciones más intensas puede provocar sequías prolongadas en algunas regiones y lluvias excesivas en otras. En Colombia, los efectos históricos de estos episodios han incluido restricciones en el suministro de agua, pérdidas en cosechas y presión sobre la generación hidroeléctrica, que sostiene buena parte de la matriz eléctrica nacional.
El Gobierno Nacional ha señalado que los sectores potencialmente más sensibles son cuatro: el recurso hídrico, por la posible caída de los niveles de los embalses; el agropecuario, por el riesgo de pérdidas en cultivos de pancoger y de exportación; el alimentario, por el alza de precios que suele derivarse de esas pérdidas, y el eléctrico, por la dependencia de la hidroelectricidad.
Según el extracto difundido por Infobae, la preparación incluye acciones de coordinación entre ministerios, entidades de gestión del riesgo y empresas de servicios públicos. Aunque el reporte no detalla cronogramas ni montos específicos, sí confirma que la respuesta se concebirá como un ejercicio interinstitucional en el tramo previo a la finalización del actual periodo presidencial.
El relevo de gobierno se producirá el 7 de agosto de 2026, fecha en la que Abelardo de la Espriella asumirá la Presidencia de la República. Esto significa que los planes que se formulen en estas dos semanas quedarán como insumos para el nuevo gobierno, que deberá decidir si los mantiene, los ajusta o los reemplaza por una estrategia propia.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales han sido históricamente las entidades llamadas a liderar la respuesta frente a este tipo de fenómenos. Su participación, junto con los ministerios de Agricultura, Minas y Energía y Vivienda, resulta clave para atender frentes como el racionamiento de agua y la estabilidad del sistema interconectado nacional.
Para la ciudadanía, el anuncio tiene implicaciones directas. Las familias que habitan zonas con históricos déficit hídrico podrían enfrentar nuevas restricciones en el servicio de acueducto. Los pequeños productores agrícolas, especialmente los de zonas de ladera, podrían ver comprometidos sus ingresos por la variabilidad climática. Y los usuarios del servicio de energía podrían enfrentar alzas tarifarias o limitaciones si los embalses bajan de los niveles técnicos requeridos.
En la antesala del cambio de gobierno, distintas voces han pedido que la transición no solo se limite a los protocolos frente al 'Super Niño', sino que también garantice la continuidad de los proyectos de adaptación climática ya en marcha. Hasta el momento, la información disponible en la fuente no menciona reacciones específicas de gremios ni de la oposición a este anuncio.
Queda por definirse si el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella hará públicos los planes heredados y si los incorporará a su propio plan de desarrollo. La manera en que se ejecuten los protocolos en los primeros meses de 2027 será la prueba de fuego de la preparación que se adelante en estos quince días finales del actual mandato.
