El expresidente Gustavo Petro reaccionó al más reciente informe de Fitch Ratings sobre Colombia y aseguró que la calificadora respalda el rumbo económico que dejó su administración. Según Infobae, el exmandatario sostuvo que la agencia les da la razón, pese a las alertas que, asegura, ha venido planteando el actual gobierno de Abelardo de la Espriella.
Fitch Ratings, una de las principales agencias internacionales de calificación crediticia, publicó su evaluación periódica sobre la economía colombiana. En ella descartó un escenario de colapso fiscal y mantuvo una perspectiva de crecimiento para el país, en un contexto global de tasas de interés elevadas y demanda externa variable.
Petro, que gobernó entre 2022 y 2026, ha defendido en múltiples ocasiones la sostenibilidad de las finanzas públicas durante su mandato. Esta vez tomó el reporte como un espaldarazo a sus políticas y lo contrastó con las advertencias que, según él, ha formulado el gobierno de De la Espriella sobre el estado de la economía.
El cruce de declaraciones se produce en medio del debate sobre el rumbo fiscal que deberá definir la administración que arrancó en 2026. El equipo económico de De la Espriella ha planteado ajustes en el gasto público y revisiones al marco presupuestal, lo que ha generado roces con sectores que piden proteger la inversión social.
Para los analistas, la lectura de Fitch suele pesar en el costo de fondeo del país y en la confianza inversionista. Aunque la agencia descarta el colapso, también suele señalar riesgos puntuales como el déficit fiscal, la deuda pública y la dependencia de ingresos volátiles como los petroleros.
La respuesta de Petro introduce un componente político en un debate que hasta ahora se concentraba en lo técnico. Al atribuirse el resultado positivo de la calificadora, el expresidente busca reposicionar su legado económico frente a la opinión pública y frente a un gobierno que ha prometido cambios en la política tributaria y de gasto.
Desde el gobierno de De la Espriella, la postura ha sido que las cifras heredadas requieren decisiones difíciles y que la estabilidad macroeconómica no se lograría sin reformas. El contraste con Petro plantea una disputa sobre la herencia fiscal y sobre qué tan holgado quedó el margen de maniobra para la nueva administración.
Por ahora, Fitch mantiene su calificación y su perspectiva de crecimiento para Colombia, lo que reduce el riesgo de un deterioro inmediato en la percepción de riesgo soberano. Lo que sigue en discusión es el plan concreto del gobierno de De la Espriella para ajustar las cuentas sin afectar programas sociales clave.
