La Bolsa de Valores de Colombia (BVC) radicó ante el gobierno de Abelardo de la Espriella una estrategia que, según la entidad, podría transformar el crecimiento del país al facilitar el ingreso de nuevos actores al mercado y abrir espacio a esquemas innovadores de ahorro y financiación. El plan fue dado a conocer por el propio BVC y replicado por el medio Infobae.
Entre las piezas centrales de la propuesta aparece la habilitación de cuentas en dólares para inversionistas, un mecanismo que en otros mercados de la región ya opera y que apunta a reducir la fricción cambiaria para quienes mueven capitales desde y hacia Colombia. La medida, de concretarse, modificaría reglas que hoy restringen la tenencia de cuentas en moneda extranjera para ciertos perfiles.
El segundo eje son beneficios tributarios que se extenderían hasta la edad de pensión. La idea, planteada por la BVC, es incentivar el ahorro de largo plazo en instrumentos del mercado de capitales, de modo que las personas acumulen recursos en cuentas individuales y, al llegar a la jubilación, retiren el capital con un tratamiento impositivo favorable.
La BVC es el principal centro de negociación de acciones, bonos y títulos de deuda privada en Colombia. Su gestión depende del comportamiento de emisores, comisionistas y de la confianza de los inversionistas locales y extranjeros. Por eso, cualquier modificación regulatoria que toque al mercado de capitales pasa por el Ministerio de Hacienda y por la Superintendencia Financiera, entidades que en otros procesos han acompañado reformas similares.
En el contexto actual, Colombia registra niveles de inversión relativamente bajos frente a pares regionales y un mercado de capitales poco profundo, con pocas empresas listadas en comparación con economías de tamaño similar. Esa brecha ha sido señalada en múltiples diagnósticos como una de las restricciones al crecimiento: las empresas nacionales financian buena parte de su operación con crédito bancario y los hogares mantienen buena parte de su ahorro en cuentas de bajo rendimiento.
Para los ciudadanos de a pie, las medidas tendrían un efecto directo si se concretan. Las cuentas en dólares permitirían a pequeños ahorradores e independientes recibir pagos o guardar fondos en esa moneda sin los costos actuales de conversión. Los beneficios tributarios de largo plazo ofrecerían una alternativa a los fondos de pensiones obligatorias, con el atractivo de que el gravamen se difiera hasta la jubilación.
También hay un frente empresarial. Si la estrategia funciona, firmas medianas podrían acceder a financiación en el mercado de capitales sin recurrir únicamente a la banca, lo que ampliaría sus fuentes de fondeo y, en teoría, reduciría tasas. Sectores como infraestructura, energía y agroindustria, que suelen emitir bonos en mercados internacionales, podrían verse favorecidos por una mayor liquidez local.
La BVC no es un ente regulador: su rol es operar la plaza y promover el desarrollo del mercado. Esto significa que las decisiones finales sobre cuentas en dólares y beneficios tributarios corresponden al Congreso, al Ministerio de Hacienda y a la Dian. Lo que la Bolsa puso sobre la mesa es, en esencia, una solicitud formal de agenda para que esas entidades evalúen la viabilidad técnica y fiscal de los cambios.
Por ahora, el gobierno de De la Espriella no ha emitido una respuesta pública detallada al contenido del plan. Lo que queda en el aire es si la propuesta entrará a estudio en el Congreso, cuál será el costo fiscal estimado de los beneficios tributarios y cómo se articulará la habilitación de cuentas en dólares con el régimen cambiario vigente. Esos puntos, según la BVC, marcarán si la estrategia avanza o queda en propuesta.
La fuente de esta información es Infobae, que publicó el detalle de la propuesta de la Bolsa de Valores de Colombia al presidente Abelardo de la Espriella.
