El Gobierno Nacional expidió un permiso transitorio que permite a Empresas Públicas de Medellín (EPM) elevar la cota del embalse del proyecto hidroeléctrico Hidroituango, según informó 360 Radio. La autorización tiene como propósito central blindar la capacidad de generación del sistema interconectado colombiano frente a los efectos del fenómeno de El Niño, que históricamente reduce los caudales de los ríos en distintas regiones del país.
Con una cota más alta, el embalse podrá almacenar un volumen adicional de agua y, en consecuencia, mantener mayor disponibilidad del recurso para alimentar las turbinas de la central. En temporadas de baja hidrología, ese margen de reserva marca la diferencia entre sostener el suministro eléctrico y tener que recurrir a generación térmica, que es más costosa y suele implicar precios más altos en la bolsa de energía.
Hidroituango es la central hidroeléctrica más grande del país en construcción, ubicada en el río Cauca, entre los municipios de Ituango y Briceño, en el departamento de Antioquia. Su entrada en operación plena ha estado rodeada de controversies por la contingencia de 2018, cuando una obstrucción en los túneles de desviación obligó a una evacuación preventiva de miles de habitantes aguas abajo y mantuvo el proyecto paralizado por meses. Desde entonces, EPM ha avanzado por etapas en el lleno del embalse y en la puesta en servicio de las primeras unidades de generación.
El permiso otorgado ahora es de carácter transitorio. Esto significa que la autorización no modifica de forma permanente los parámetros técnicos definidos en la licencia ambiental del proyecto, sino que habilita una operación excepcional mientras persistan las condiciones de riesgo hidrolólogico. Las autoridades ambientales mantienen la potestad de fijar límites y de exigir monitoreos adicionales sobre la cota, los caudales y la estabilidad de las laderas.
La decisión también tiene un componente económico relevante. Una mayor disponibilidad de agua en Hidroituango reduce la dependencia de plantas térmicas, que se activan cuando los embalses bajan. Esa menor activación térmica se traduce, en teoría, en menores precios en la bolsa mayorista de energía y, eventualmente, en alivios para los usuarios residenciales y comerciales que ven subir la factura durante los periodos secos.
Para el sistema eléctrico nacional, la medida se suma al conjunto de acciones preventivas que se ejecutan en cada ciclo de El Niño. La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), XM —operador del mercado y del sistema— y el Ministerio de Minas y Energía suelen coordinar inventarios de embalses, mantenimientos de plantas térmicas y campañas de ahorro voluntario para evitar racionamientos.
Desde el punto de vista ambiental y social, subir la cota implica revisar la capacidad de carga del embalse y los efectos sobre las comunidades ribereñas aguas abajo. La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y los organismos de gestión del riesgo en Antioquia seguirán de cerca el comportamiento de las laderas y los niveles del río Cauca, en un tramo donde confluyen intereses de generación eléctrica, navegación, pesca y acueductos municipales.
Por ahora, la autorización queda condicionada al seguimiento que hagan las autoridades competentes y a la evolución del fenómeno climático. Si las condiciones de El Niño se intensifican, el margen de maniobra que da una cota elevada se convierte en una herramienta clave para sostener la oferta de electricidad. Si, por el contrario, las lluvias se normalizan antes de lo previsto, el permiso se desactivará conforme a los plazos que fije el Gobierno.
