La autorización del Ministerio de Ambiente le permite a Empresas Públicas de Medellín (EPM) aumentar gradualmente el nivel del embalse de Hidroituango, en Antioquia, con el fin de prepararse para los efectos del fenómeno de El Niño. El ministro Fabio Arjona explicó que el objetivo es anticiparse a un posible déficit de agua en el país.
Arjona señaló que la decisión se toma antes de que la escasez hídrica se convierta en un problema mayor para los colombianos. La medida aplica para el proyecto hidroeléctrico más grande del país, operado por EPM, que además de generar energía regula caudales y aporta al abastecimiento regional.
Hidroituango comenzó a generar energía en 2022 tras superar múltiples contratiempos técnicos y sociales en su construcción. Su embalse, con capacidad para almacenar grandes volúmenes de agua, cumple un papel estratégico en el sistema interconectado nacional, sobre todo en temporadas secas cuando los aportes de los ríos disminuyen.
El fenómeno de El Niño suele reducir las lluvias en buena parte del territorio colombiano, lo que presiona la generación hidroeléctrica y el suministro de agua para acueductos, agricultura y hogares. Por eso, subir el nivel del embalse permite contar con un volumen adicional cuando bajen los caudales en los ríos que alimentan la central.
La determinación del Ministerio se suma a otras acciones que viene tomando el gobierno nacional para mitigar los impactos del cambio climático y de eventos climáticos extremos. En temporadas secas, mantener reservas en los embalses resulta clave para sostener la producción de electricidad y evitar restricciones en el servicio.
Para los habitantes de los municipios cercanos al proyecto, las decisiones sobre el nivel del embalse son sensibles. En el pasado, incrementos acelerados del llenado generaron alertas por riesgos geológicos y por la necesidad de reforzar los protocolos de evacuación en las zonas ribereñas. Cualquier cambio operativo suele ir acompañado de revisiones técnicas por parte de EPM y de los organismos de seguimiento.
La autorización también tiene implicaciones para la matriz energética. Colombia depende en buena medida de la hidroelectricidad, por lo que contar con más agua almacenada en Hidroituango puede contribuir a estabilizar la oferta de electricidad en momentos de estrés climático. Al mismo tiempo, las autoridades ambientales suelen condicionar el permiso a monitoreos permanentes sobre calidad del agua y estabilidad de las laderas.
Queda pendiente conocer los detalles técnicos del permiso, los plazos para el aumento del llenado y las condiciones de seguimiento fijadas por el Ministerio. EPM deberá informar a la opinión pública cómo se ejecutará la medida y qué protocolos de seguridad se reforzarán mientras el embalse alcanza su nuevo nivel.
