El presidente Abelardo de la Espriella visitó Santa Marta, capital del departamento del Magdalena, en el marco de su agenda oficial. La visita despertó cuestionamientos del expresidente Gustavo Petro, centrados en el porte de un arma de fuego por parte del jefe de Estado durante su desplazamiento por la ciudad, según reportó Infobae.
La polémica se originó a partir de las declaraciones del exmandatario, quien públicamente puso en duda la legalidad y la pertinencia de que el presidente portara una pistola en su recorrido por la capital del Magdalena. Petro también vinculó sus críticas a temas de seguridad y al proceso de paz con grupos guerrilleros.
La respuesta llegó por parte del hijo del reconocido presentador colombiano Jorge Barón, quien rechazó los señalamientos del exjefe de Estado. En sus declaraciones, el defensor de De la Espriella calificó el asunto como "dos cosas diferentes" y desvió la atención hacia el pasado político de Petro, recordándole su militancia en el movimiento guerrillero M-19 durante las décadas de 1970 y 1980.
El cruce de declaraciones reabrió el debate sobre el pasado guerrillero de Petro, un tema recurrente en la conversación pública colombiana. La guerrilla del M-19, surgida tras el fraude electoral de 1970, se desmovilizó en 1990 tras un proceso de paz que permitió la creación del movimiento político Alianza Democrática M-19, del cual Petro hizo parte antes de incursionar en la política institucional.
Desde la perspectiva ciudadana, el episodio dejó en el aire preguntas sobre los protocolos de seguridad que acompañan al presidente en sus desplazamientos territoriales. La imagen de un jefe de Estado portando arma de fuego en un evento público suele contrastar con el esquema tradicional de protección presidencial, a cargo de la Unidad Nacional de Protección y de la Casa Militar.
El intercambio también puso sobre la mesa la relación entre el porte de armas y la figura presidencial en Colombia, un asunto regulado por la normatividad vigente sobre armamento y por los manuales internos de la Fuerza Pública. Las críticas de Petro se inscribieron, además, en un contexto más amplio de discusión sobre la situación de orden público en regiones como el Magdalena.
Infobae consignó que el hijo de Jorge Barón insistió en separar el episodio del porte de arma de cualquier lectura política. Su defensa del presidente se apoyó en la distinción entre el hecho puntual y los cuestionamientos sobre el pasado del exmandatario, marcando distancia con la narrativa de Petro sobre la guerrilla y el proceso de paz.
Por ahora, el episodio no pasó de un cruce verbal entre el expresidente y un ciudadano cercano al mundo del entretenimiento. Queda pendiente si el Gobierno nacional emitirá algún pronunciamiento sobre los protocolos de seguridad presidencial y si el debate sobre el pasado del M-19 seguirá marcando la conversación política entre seguidores y críticos de ambas figuras.
