Una orden del presidente Abelardo de la Espriella permitió reabrir la vía que conecta a Santa Marta con Barranquilla, arteria clave para el comercio y la movilidad en el Caribe colombiano. La medida llegó después de un nuevo episodio de bloqueo social en el corredor, según registra el columnista que firma la nota en el diario regional Opinion Caribe.
El texto de opinión sostiene que el problema en esa carretera no ha sido la ausencia de competencias legales para actuar, sino la falta de un mando claro que ordene hacerlo. Bajo esa lectura, la instrucción presidencial aparece como el detonante que destrabó un conflicto que llevaba semanas sin solución por parte de las instancias territoriales.
El corredor Santa Marta–Barranquilla concentra buena parte del flujo de carga y pasajeros entre el norte del Magdalena y el área metropolitana de Barranquilla. Su cierre recurrente por protestas afecta a transportadores, turistas, productores agrícolas y a la cadena logística del puerto de Santa Marta, una de las terminales marítimas más activas del Caribe colombiano.
De acuerdo con la columna, en lo corrido de 2026 se han documentado al menos 24 episodios de bloqueo social en ese trayecto. Se trata de una cifra que el columnista presenta como evidencia del carácter repetitivo del problema y de la necesidad de respuestas institucionales sostenidas.
El texto también advierte que Santa Marta viene acumulando un perjuicio económico y reputacional que ninguna autoridad local, departamental o nacional ha cuantificado oficialmente. Esa ausencia de medición, según el autor, dificulta dimensionar el costo real de los cierres para la ciudad y para la región.
La decisión presidencial se produce en un contexto de tensiones entre el Gobierno nacional y varios mandatarios locales por el manejo del orden público en vías nacionales. La Constitución y la jurisprudencia han reconocido que la seguridad y la movilidad en carreteras de jurisdicción nacional son responsabilidad del nivel central, lo que suele invocarse cuando los bloqueos superan la capacidad de respuesta regional.
Para los habitantes del Magdalena y del Atlántico, la reapertura devuelve la normalidad a una ruta usada a diario por trabajadores, estudiantes y viajeros. Para el sector productivo, el anuncio representa un respiro frente a las pérdidas acumuladas por paradas, desvíos y demoras en entregas.
Queda pendiente, según la lectura del columnista, que las autoridades adopten un protocolo permanente para evitar nuevos cierres y para reparar los daños económicos que los bloqueos sucesivos han causado a Santa Marta. El texto no precisa qué entidad debería liderar esa tarea ni cuándo se adoptaría.
La fuente consultada es una columna de opinión publicada por el diario regional Opinion Caribe, titulada “Hoy hubo autoridad, pero tuvo que venir de Casa de Nariño”, que recoge la visión de un columnista y no una comunicación oficial del Gobierno nacional.
