El presidente Abelardo de la Espriella anunció lo que calificó como la primera operación antinarcóticos conjunta entre Colombia y Estados Unidos, ejecutada en territorio dominicano. Según el mensaje publicado en su cuenta de Facebook, la acción marca un punto de partida en la coordinación operativa con agencias estadounidenses fuera del territorio colombiano.
De la Espriella acompañó el anuncio con una frase directa sobre el problema de las drogas: "La droga es el peor cáncer de Colombia". La declaración refleja el tono que el presidente ha mantenido en sus primeras semanas de gestión, al situar la lucha contra el narcotráfico como una de las prioridades de su gobierno.
La cooperación antinarcóticos entre Colombia y Estados Unidos tiene una trayectoria de varias décadas. Fuerzas Militares y Policía Nacional han trabajado con la DEA y otras agencias estadounidenses en operaciones de interdicción marítima, erradicación de cultivos y captura de líderes de organizaciones dedicadas al tráfico de cocaína. La novedad del anuncio es el desplazamiento de esa cooperación a un tercer país, República Dominicana.
República Dominicana se ubica en el Caribe, una de las rutas tradicionales de salida de la cocaína producida en Colombia hacia los mercados de Norteamérica y Europa. Las autoridades antinarcóticos han documentado en años recientes el uso de puertos dominicanos y de aguas cercanas para el trasbordo de droga procedente del sur del continente.
La operación conjunta, según lo informado por el presidente, involucró personal de ambos países. El extracto no detalla el número de efectivos, los resultados en capturas, decomisos de droga o dinero, ni la identidad de las organizaciones afectadas. Tampoco precisa si se trató de una acción terrestre, marítima o de inteligencia.
Para los ciudadanos colombianos, una operación de este tipo tiene implicaciones directas. El narcotráfico ha sido señalado como la principal fuente de financiación de grupos armados ilegales y de organizaciones criminales que disputan el control de territorios en distintas regiones del país. Combatir las rutas internacionales busca golpear los ingresos de esas estructuras.
La política de seguridad del gobierno de De la Espriella se construye sobre dos líneas que el propio presidente ha mencionado: la cooperación internacional y la presión sobre las finanzas de las redes criminales. La operación anunciada en República Dominicana se inscribe en esa primera línea, junto con los acuerdos bilaterales con Estados Unidos y otros países de la región.
El anuncio también reabre el debate sobre la jurisdicción de las operaciones. Cuando fuerzas de un país actúan en territorio de un tercero, se requiere el consentimiento del Estado receptor o acuerdos multilaterales previamente suscritos. El extracto no precisa bajo qué marco legal se ejecutó la acción ni si el gobierno dominicano emitió un pronunciamiento oficial.
Quedan varios elementos por confirmar en los próximos días. Falta un comunicado oficial del Ministerio de Defensa, de la Cancillería o de la Policía Nacional con cifras, nombres y detalles operativos. También se espera la posición del gobierno dominicano y de la embajada de Estados Unidos en Bogotá. La ciudadanía observará si estas operaciones se sostienen en el tiempo o si se trata de acciones puntuales.
