El expresidente Juan Manuel Santos, artífice del Acuerdo Final de Paz firmado en 2016 con las extintas FARC, se dirigió públicamente al presidente electo Abelardo de la Espriella. Según la información publicada, Santos le pidió que conserve el rumbo de la implementación del Acuerdo una vez tome posesión el 7 de agosto.
El llamado ocurre en un momento clave de la transición de gobierno. La implementación del Acuerdo de Paz ha sido un eje central de la política estatal durante los últimos años, y su continuidad depende en gran medida de la voluntad del nuevo Ejecutivo. Sectores diversos del país observan con atención las decisiones que adopte el próximo gobierno en esta materia.
El Acuerdo Final, suscrito entre el Estado colombiano y la entonces guerrilla de las FARC en noviembre de 2016, puso en marcha un proceso de transición hacia la legalidad de miles de combatientes. También contempló reformas rurales, participación política de excombatientes y mecanismos de justicia transicional, entre otros puntos que siguen en ejecución.
La petición de Santos se inscribe en una preocupación más amplia de organizaciones nacionales e internacionales sobre el ritmo y la profundidad de la implementación. Diversos informes han señalado avances en algunos componentes, como la reincorporación, y rezagos en otros, especialmente en la reforma rural integral y en la garantía de seguridad para excombatientes y líderes sociales.
La figura del expresidente tiene un peso particular en este debate. Santos recibió el Premio Nobel de Paz en 2016 precisamente por sus esfuerzos para resolver el conflicto armado con las FARC. Su voz suele ser tomada como referencia en discusiones sobre el proceso de paz, tanto por defensores como por críticos del Acuerdo.
Para el presidente electo, el llamado plantea un reto político de primera magnitud. De la Espriella llegará a la Casa de Nariño con el respaldo de su electorado y con la responsabilidad de definir su posición frente a un acuerdo que sigue vigente en la normativa colombiana. Las decisiones que tome en las primeras semanas de gobierno serán observadas por la comunidad internacional y por las partes involucradas en la reincorporación.
Hasta el momento, según la información disponible, no se conoce una respuesta pública detallada del presidente electo sobre este pedido en particular. La transición hacia el 7 de agosto seguirá marcado por reuniones entre los equipos de gobierno entrante y saliente, en las que la política de paz será uno de los temas centrales de la agenda.
El desenlace de este intercambio queda pendiente. Lo que ocurra con la implementación del Acuerdo en los próximos meses será determinante para miles de excombatientes en proceso de reincorporación, para comunidades en zonas afectadas por el conflicto y para la credibilidad de Colombia frente a los compromisos asumidos en 2016.
