Las instituciones de educación superior con presencia en Santander elevaron un llamado al gobierno nacional para que refuerce su respaldo al sector. La solicitud, recogida por El Frente, pone sobre la mesa el peso económico y académico que la región aporta al país.
Según los datos difundidos por el mismo medio, Santander concentra cerca de 133.000 estudiantes en educación superior y sostiene más de 12.000 empleos directos ligados a esa actividad. La cifra convierte al departamento en uno de los polos universitarios más activos del país.
El llamado de las IES se enmarca en una relación histórica entre Santander y la formación superior. Bucaramanga y su área metropolitana albergan universidades públicas y privadas con décadas de trayectoria, además de sedes de instituciones nacionales. Esa oferta académica atrae estudiantes de otras regiones y dinamiza sectores como vivienda, transporte, comercio y servicios.
La educación superior funciona en Santander como un motor de empleo formal y de circulación de conocimiento. Las propias IES suelen ser fuentes relevantes de investigación aplicada, prácticas profesionales y extensión social en los municipios donde operan. El volumen de 12.000 puestos de trabajo directos confirma esa función articuladora.
Las instituciones firmantes del pedido no detallaron en el extracto las medidas concretas que esperan del gobierno nacional. En otros episodios similares, el sector suele reclamar mayor financiamiento de la base presupuestal de las universidades públicas, aumento de inversión en ciencia y tecnología, y reglas claras para los créditos y becas con los que miles de estudiantes costean sus carreras.
La solicitud llega en un contexto en el que el gobierno nacional del presidente Abelardo de la Espriella evalúa el rumbo de la política educativa. Para los rectores y representantes gremiales, la estabilidad financiera de las IES resulta clave para mantener matrícula, planta docente y programas de investigación en las regiones.
En términos de impacto ciudadano, lo que se juega en Santander va más allá del campus. Decenas de miles de familias dependen del ingreso que genera la actividad universitaria, desde auxiliares administrativos hasta docentes, investigadores y proveedores. Una reducción en el apoyo estatal se trasladaría a la economía de municipios como Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón.
El departamento también usa la educación superior como herramienta de movilidad social. Provenientes en buena parte de hogares de ingresos medios y bajos, miles de acceden a programas técnicos, tecnológicos y profesionales que mejoran sus perspectivas laborales y salariales. Cualquier ajuste presupuestal se mide, entonces, en igualdad de oportunidades.
Por ahora, el pedido queda instalado en la agenda pública. Queda pendiente una respuesta formal del Ministerio de Educación y de las entidades vinculadas al financiamiento del sector, así como la apertura de mesas de trabajo que permitan a las IES de Santander exponer su diagnóstico y sus propuestas.
El Frente seguirá el desarrollo de esta conversación entre las instituciones santandereanas y el gobierno nacional. La evolución del diálogo servirá como termómetro del trato que recibirá la educación superior regional durante el actual mandato.
