Según la información publicada por Publimetro Colombia, Nueva EPS radicó sus estados financieros correspondientes a los años 2023 y 2024. Los documentos radicados muestran que la entidad cerró ese periodo con pérdidas por 4,8 billones de pesos y con un nivel de deudas que alcanza los 22,5 billones de pesos en total.
Nueva EPS nació tras la liquidación de Saludcoop y luego de la fusión con otras entidades del sector. En la actualidad atiende a millones de afiliados dentro del régimen contributivo y subsidiado del sistema de salud colombiano, por lo que sus indicadores financieros tienen efectos directos sobre la red hospitalaria y sobre los usuarios.
La diferencia entre las pérdidas registradas y el volumen de la deuda muestra un desbalance entre los ingresos que percibe la EPS por la unidad de pago por capitación y los costos que debe asumir por la prestación de servicios. Los estados financieros dan cuenta de ese desbalance, aunque el detalle por concepto no aparece en el extracto publicado por el medio citado.
El resultado contrasta con el comportamiento de otras EPS del régimen contributivo, varias de las cuales han reportado utilidades en los últimos años. La Superintendencia Nacional de Salud y la Contraloría General son las entidades que reciben estos reportes y los utilizan para abrir investigaciones, imponer medidas cautelares o intervenir administrativamente a las entidades que no cumplen los indicadores de habilitación financiera.
Para los usuarios, una EPS con pérdidas acumuladas y altos niveles de deuda implica riesgos en la cadena de pagos a clínicas, hospitales y proveedores de medicamentos. Cuando esos giros se demoran, los prestadores de servicios suelen restringir la asignación de citas especializadas, autorizar menos procedimientos o exigir pagos anticipados a los pacientes.
El sector salud colombiano opera bajo un modelo de aseguramiento mixto, con entidades públicas y privadas que recaudan cotizaciones y administran los recursos para pagar a la red prestadora. La Unidad de Pago por Capitación, UPC, es la principal fuente de ingreso de las EPS y su insuficiencia frente al costo de los servicios ha sido señalada en distintos análisis como una de las causas estructurales del desfinanciamiento del sistema.
Con la radicación de los estados financieros, la Superintendencia de Salud queda habilitada para evaluar si Nueva EPS cumple con los indicadores de patrimonio, margen de solvencia y régimen de inversiones. Si los indicadores están por debajo de los mínimos legales, el organismo de control puede ordenar una intervención forzosa para administrar la entidad o, en el extremo, decretar su liquidación y traslado de afiliados a otras EPS.
Falta conocer la reacción oficial de la Nueva EPS, del Ministerio de Salud y de la Superintendencia Nacional de Salud frente a las cifras reportadas. También está por verse si los estados financieros abren investigaciones disciplinarias o fiscales por parte de la Contraloría General de la República, dado el volumen de los recursos involucrados y la naturaleza pública de buena parte de los fondos que administra la entidad.
Mientras tanto, los afiliados esperan respuestas claras sobre la continuidad de los servicios, el pago oportuno a la red hospitalaria y la transparencia en el manejo de los recursos del sistema de salud. El cierre de los años 2023 y 2024 deja un antecedente financiero que marcará la agenda del sector en el corto plazo.
