Luis Fernando Mejía, quien se desempeñó como director ejecutivo de Fedesarrollo, aseguró que el impuesto al patrimonio "es altamente distorsionante, porque grava el capital con independencia de su rentabilidad", según declaró a Infobae. La afirmación del economista reabre el debate sobre el futuro de ese tributo en Colombia.
El impuesto al patrimonio es una figura tributaria que recae sobre la tenencia de activos, sin contemplar los rendimientos que estos generen. Esa característica es la que, según Mejía, lo hace especialmente problemático para la actividad productiva y la inversión.
La propuesta de eliminarlo forma parte del programa del presidente Abelardo de la Espriella, quien ha planteado una reforma tributaria orientada a simplificar el sistema de impuestos y a reducir las cargas que, a su juicio, afectan a los contribuyentes. La medida ha sido presentada como un alivio fiscal para personas naturales con patrimonio líquido elevado.
Desde el ámbito técnico, el impuesto al patrimonio ha sido objeto de cuestionamientos recurrentes por parte de académicos y exministros de Hacienda. La crítica central es que, al gravar la riqueza acumulada y no los ingresos corrientes, puede desalentar el ahorro de largo plazo y la formación de capital en el país.
La discusión también ha incluido voces que defienden su permanencia. Quienes están a favor argumentan que cumple una función redistributiva y que recauda recursos para el presupuesto nacional. Los detractores sostienen que su aporte fiscal es marginal frente a los efectos negativos sobre la inversión.
Según el titular de Infobae, experiencias de otros países que aplicaron tributos similares habrían arrojado resultados adversos, lo que ha sido esgrimido por críticos de la medida para respaldar su eliminación. La afirmación se suma a los argumentos técnicos de Mejía sobre el carácter distorsionante del gravamen.
Para los ciudadanos de a pie, el debate tiene efectos prácticos. El impuesto al patrimonio grava a personas con patrimonios líquidos superiores al umbral definido por la ley, de modo que su eliminación beneficiaría directamente a ese segmento de contribuyentes. Para el grueso de la población, el impacto es indirecto y depende del comportamiento de la inversión y el recaudo.
También se ha señalado que figuras públicas como el futbolista Radamel Falcao podrían verse favorecidas si la eliminación avanza, dado que su patrimonio líquido lo ubicaría en el rango de contribuyentes del tributo. El argumento ha sido utilizado por detractores para ilustrar quiénes serían los principales beneficiarios de la medida.
Fedesarrollo, el centro de pensamiento del que Mejía fue director, suele incidir en el debate económico colombiano con estudios y pronunciamientos técnicos. Sus análisis sobre el sistema tributario son citados con frecuencia en discusiones de reforma fiscal en el Congreso y en los medios.
Queda por verse cómo el gobierno de De la Espriella concreta su propuesta dentro de la reforma tributaria y si los argumentos técnicos en contra del impuesto al patrimonio pesan en la decisión final. El debate sigue abierto en el Congreso y en la opinión pública.
