El presidente electo de Colombia, Abelardo De La Espriella, salió al paso de la controversia y negó que su próxima administración vaya a reglamentar el trabajo por horas, figura que había sido incluida en un comunicado firmado por quien se desempeñó como su coordinador de empalme. La aclaración fue reportada por Caracol Radio.
De La Espriella fue más allá y desautorizó de forma expresa al ex coordinador de empalme, distanciándose del documento que originó la polémica. Con ese mensaje, el presidente electo buscó cerrar la discusión y dejar claro que la propuesta no hace parte de la agenda oficial de su gobierno.
La reacción no se hizo esperar en el Ministerio del Trabajo. El titular de la cartera, Sanguino, calificó lo ocurrido como una “inocultable reculada” del gobierno electo, al considerar que la figura de cotización por horas, tal como se venía planteando, “precariza” al trabajador colombiano.
El rifirrafe se produce a pocos días del inicio del nuevo periodo de gobierno. Temas sensibles como la flexibilidad laboral han estado en el centro del debate, porque tocan directamente la estabilidad de millones de empleados formales e informales del país.
Para los ciudadanos, el choque deja una duda central: si la cotización por horas seguirá o no sobre la mesa. Hasta ahora, la única voz oficial del gobierno electo es la del propio De La Espriella, quien descartó impulsar esa reglamentación en su administración.
El Ministerio del Trabajo, en cambio, mantiene su posición crítica frente al esquema. Sanguino ha sido un defensor tradicional de los derechos laborales y considera que cualquier modalidad que reduzca los aportes de los trabajadores pone en riesgo el sistema de seguridad social.
En la práctica, el cruce de mensajes deja en evidencia un problema de coordinación entre el equipo entrante y el gobierno saliente. La existencia de un comunicado firmado por un coordinador de empalme y la posterior desautorización abren preguntas sobre los conductos oficiales del empalme presidencial.
Expertos laborales consultados en otras ocasiones han advertido que la cotización por horas puede ser una herramienta útil para la formalización de ciertos sectores, pero también alertan sobre el riesgo de fragmentar los vínculos laborales si no se acompaña de garantías claras para los trabajadores.
Por ahora, el debate queda servido para el arranque del nuevo gobierno. Lo que parece claro es que la figura, al menos en los términos conocidos, no será impulsada por el presidente electo, mientras el Ministerio del Trabajo seguirá denunciándola como lesiva para los derechos de los empleados.
Queda pendiente que el gobierno electo aclare de manera formal y por escrito su posición sobre el resto de los puntos del comunicado. Esa precisión será clave para evitar nuevas fricciones con la cartera de Trabajo en los primeros días de la transición.
