El gobierno de Israel anunció que su canciller, Gideon Sa'ar, viajará a la ciudad de Cali para acompañar la ceremonia de posesión del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. La información fue publicada por el diario El Heraldo y marca un hecho sin precedentes recientes en la relación bilateral.
La visita del jefe de la diplomacia israelí coincide con el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia e Israel, una decisión que se produce luego de un período de ruptura y tensiones entre los dos países. El restablecimiento implica el regreso de embajadores y la reapertura formal de los canales diplomáticos en ambas direcciones.
En el contexto del acercamiento, se conoce también la posibilidad de que Colombia traslade su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, un paso que han dado otros Estados en los últimos años y que siempre genera debate por el estatus de la ciudad, reclamada como capital por Israel y por un sector de la comunidad internacional bajo fórmulas específicas.
Gideon Sa'ar es una figura central en la política israelí. Llegó al Ministerio de Relaciones Exteriores después de una trayectoria en el Likud y en el sistema judicial de su país, y ha sido uno de los rostros visibles del gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu. Su presencia en Cali sugiere que el nuevo gobierno colombiano es considerado un interlocutor prioritario para Jerusalén.
La ceremonia de posesión se realizará en Cali, una decisión que rompe con la tradición de realizar este tipo de actos en Bogotá. El cambio de sede se vinculó a razones logísticas y de seguridad y ha sido objeto de atención en las semanas previas a la transmisión de mando, con preparativos de logística, movilidad y dispositivos de las fuerzas de seguridad en la capital del Valle del Cauca.
Para la ciudadanía, el restablecimiento de relaciones y la posible decisión sobre la embajada tienen implicaciones que van más allá de la política exterior tradicional. Estas incluyen la relación comercial, los acuerdos en materia agrícola y tecnológica, la cooperación en seguridad y los intercambios académicos y culturales, campos en los que Israel mantiene convenios con varios países de América Latina.
El acercamiento también se inscribe en el tablero geopolítico de la región, donde otros gobiernos latinoamericanos han tenido idas y vueltas con Jerusalén a lo largo de las últimas décadas. La decisión final sobre el traslado de la sede diplomática quedará en manos del nuevo gobierno y requerirá un proceso formal de modificación de la representación consular.
Hasta el momento, la Cancillería colombiana y el equipo de transición no han entregado detalles oficiales sobre el contenido de la bilateral entre Sa'ar y el presidente electo. Queda por conocer si durante la visita se firmarán memorandos de entendimiento, si se hará un anuncio oficial sobre la embajada y si se abordarán temas sensibles como la situación en Gaza y los procesos de paz en Oriente Medio.
