El senador Iván Cepeda, una de las voces más visibles de la oposición en Colombia, expresó su preocupación por el rumbo que toma la administración del presidente Abelardo de la Espriella. Según el reporte del portal Periodicovirtual.com, el congresista advirtió sobre lo que calificó como un posible "gobierno paramilitar" y cuestionó las primeras decisiones del nuevo Ejecutivo.
De la Espriella asumió la presidencia de Colombia en un contexto de alta polarización política. Su llegada al poder estuvo rodeada de expectativas sobre la dirección que tomaría el país en temas de seguridad, orden público y garantías para la protesta social. Las declaraciones de Cepeda se inscriben en el debate inicial sobre ese rumbo.
Uno de los puntos centrales de la crítica del senador fue la posible reaparición del ESMAD, el Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional. Cepeda rechazó esa posibilidad y recordó que ese cuerpo acumuló, a lo largo de los años, graves denuncias por presuntas violaciones de derechos humanos durante jornadas de protesta social.
La historia del ESMAD ha sido objeto de múltiples cuestionamientos por parte de organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales. En distintos episodios de manifestaciones, el escuadrón quedó en el centro de investigaciones por uso excesivo de la fuerza, lesiones a civiles y denuncias de muertes y desapariciones. Esos antecedentes pesan en cualquier debate sobre su retorno.
Cepeda, senador por el partido Pacto Histórico, ha sido una figura recurrente en la defensa de los acuerdos de paz firmados en 2016 entre el Estado colombiano y las extintas FARC. Su oposición al regreso del ESMAD se conecta con su demanda de privilegiar el diálogo social y los mecanismos civiles de gestión de la protesta.
Desde el lado del Gobierno, la defensa de un cuerpo antidisturbios suele apoyarse en la necesidad de mantener el orden público y proteger la infraestructura frente a actos violentos en las manifestaciones. La tensión entre orden y garantía de la protesta es un debate de larga data en la política colombiana.
El uso del término "gobierno paramilitar" por parte de Cepeda introduce un señalamiento fuerte en un momento en que la nueva administración apenas comienza a perfilar su agenda. Esas declaraciones pueden condicionar la dinámica entre el Ejecutivo y la oposición, y abren un frente de tensión en el Congreso.
Quedan varios puntos por observar en las próximas semanas. Primero, si el Gobierno concreta o no el regreso del ESMAD, y bajo qué protocolos. Segundo, la respuesta oficial a las declaraciones de Cepeda. Tercero, el rumbo de la seguridad y el manejo de la protesta social en un país que sigue saliendo de ciclos de violencia y que vive un nuevo momento político.
Las reacciones en redes sociales y en distintos sectores políticos ya comenzaron a polarizarse. Mientras algunos respaldan las preocupaciones del senador, otros las consideran una exageración o un intento de desgastar al nuevo gobierno antes de que cumpla cien días en el poder.
