Según la revista Semana, el excandidato presidencial Iván Cepeda se convirtió en una de las primeras voces en marcar distancia frente al gobierno que encabezará Abelardo De La Espriella. El cuestionamiento central gira en torno a la ciudadanía estadounidense que, según se ha conocido, posee el presidente electo, un dato que abre preguntas sobre su situación migratoria y su vínculo con otro país.
De La Espriella ganó las elecciones en Colombia y se alista para asumir la presidencia en la fecha prevista por la Constitución. Antes de su carrera política, el ahora presidente electo construyó buena parte de su vida profesional y personal en el exterior, lo que explicaría la adquisición de otra nacionalidad. La ley colombiana permite la doble ciudadanía, pero el debate no es jurídico, sino político.
En el mismo debate, distintos sectores han recordado que el actual jefe de Estado, Gustavo Petro, también posee una segunda nacionalidad, la italiana, sin que ese antecedente haya impedido el ejercicio de su cargo. La comparación se ha vuelto inevitable en redes sociales y en columnas de opinión, donde se señala que el estándar aplicado debería ser el mismo para todos los mandatarios.
Para Cepeda, el punto de partida de la oposición es pedir aclaraciones públicas sobre el alcance de la ciudadanía estadounidense de De La Espriella. El excandidato ha planteado que el electorado merece conocer detalles como si la otra nacionalidad está activa, si conserva derechos políticos en ese país y si esa condición podría generar algún tipo de inhabilidad formal.
El episodio ocurre en un momento sensible: la transición de mando ya comenzó y el nuevo gabinete está en proceso de conformación. Cualquier controversia sobre la figura del presidente electo tiende a proyectarse sobre la legitimidad del gobierno que arranca y sobre la capacidad de la oposición para fijar una agenda de fiscalización desde el primer día.
Sectores cercanos al gobierno electo han respondido que la ciudadanía adicional no afecta las competencias del presidente, pues la Constitución colombiana no prohíbe la doble nacionalidad para ejercer el cargo. También han cuestionado la oportunidad del debate, al considerar que se trata de un intento por desgastar a De La Espriella antes de su posesión.
La controversia llega en un ambiente político ya polarizado por los resultados de la elección. Tanto los simpatizantes del nuevo gobierno como los de la oposición han tomado el tema como bandera, lo que anticipa una etapa de alta confrontación verbal entre el Congreso, los partidos y el Ejecutivo que se estrena.
Lo que queda por verse es si el tema avanzará en el terreno institucional, con acciones concretas ante la Registraduría o el Consejo Nacional Electoral, o si se quedará en el plano del debate mediático. Por ahora, el cruce entre Cepeda y los defensores de De La Espriella marca el tono de la relación entre el nuevo gobierno y la oposición que comienza a organizarse.
En cualquier caso, la discusión deja una pregunta abierta sobre los criterios con los que se evalúa la idoneidad de un presidente en Colombia. La respuesta a esa pregunta, y el efecto que tenga sobre la gobernabilidad, dependerá de cómo se desarrollen los próximos meses de transición y de los primeros movimientos del nuevo Congreso.
