En el arranque de la nueva legislatura del Senado de Colombia, el corporado Iván Cepeda, del Pacto Histórico, reveló públicamente que votó por Honorio Henríquez, aspirante del Centro Democrático a la presidencia de la corporación. El gesto se produjo en medio de una disputa interna entre bancadas que opuso a Henríquez contra Alfredo Deluque, candidato que, según la fuente, tenía el respaldo del sector cercano al presidente Abelardo de la Espriella.
La elección de la mesa directiva del Senado es uno de los primeros actos políticos del año legislativo y suele reflejar los acuerdos y las tensiones entre las fuerzas partidistas. Este año la votación puso frente a frente a dos figuras con respaldos disímiles: Henríquez, vinculado al uribismo, y Deluque, cercano al Gobierno que preside Abelardo de la Espriella. El triunfo de Henríquez alteró el cálculo inicial del oficialismo.
Cepeda acompañó su revelación con una valoración política directa. Según la fuente, calificó el resultado como la “primera derrota” del abelardismo en el Congreso. La expresión buscó subrayar que la candidatura que contaba con el apoyo del Ejecutivo no logró consolidarse en la primera mesa directiva del periodo legislativo.
El episodio tiene peso institucional porque la presidencia del Senado ordena debates, fija agenda y ejerce funciones administrativas dentro de la corporación. Por eso el resultado redefine la correlación de fuerzas en varios de los proyectos que el Gobierno impulsará durante el año. Para la bancada cercana a la Casa de Nariño, perder ese sillón el primer día de sesiones es una señal política de cara a las votaciones que vendrán.
En clave ciudadana, la elección de la mesa directiva condiciona el ritmo de discusión de reformas y nombramientos que tramita el Legislativo. Aunque los colombianos no votan directamente por el presidente del Senado, la decisión altera el calendario de debates y la velocidad con la que avanzan iniciativas en salud, seguridad, economía y orden público que están pendientes en comisión.
Como contexto, la figura del Pacto Histórico, partido de origen opositor, sumó su voto al candidato del Centro Democrático, colectividad que también ha tenido una relación distante con el Gobierno. Esa coincidencia entre orillas partidistas opuestas ilustra el propósito compartido de impedir que la presidencia del Senado quedara en manos del bloque afín al Ejecutivo.
Quedan varios puntos por observar en las próximas semanas. Falta ver cómo se reagrupa la bancada cercana a Abelardo de la Espriella tras esta primera votación y si negocia otras posiciones en la mesa directiva, como las vicepresidencias. También está pendiente la reacción del propio Gobierno y de los partidos que respaldaban a Deluque. La fuente consultada, Infobae, no registró de momento pronunciamiento oficial de la Casa de Nariño.
