El senador Iván Cepeda, del Pacto Histórico, pidió al presidente Abelardo de la Espriella que renuncie a la ciudadanía estadounidense antes de posesionarse en la Presidencia de Colombia, según informó RPP. La solicitud se conoce en medio del debate sobre las condiciones de idoneidad del nuevo jefe de Estado.
Cepeda también condicionó el ejercicio de la oposición a esa renuncia. Señaló que, si De la Espriella no la presenta, encabezará lo que denominó el camino de la desobediencia civil pacífica. Esa desobediencia implicaría, en sus palabras, no reconocer la autoridad de alguien que no responde a la defensa de la soberanía nacional.
El senador agregó otra condición a su respaldo al nuevo Gobierno: que De la Espriella respete la soberanía judicial de Colombia. Según la fuente, ambos requisitos quedaron planteados como líneas rojas para la relación entre la oposición y el Ejecutivo.
La doble nacionalidad de mandatarios colombianos ha sido un tema recurrente en la historia política reciente del país. La Constitución de 1991 permite que un colombiano por nacimiento ostente otra ciudadanía sin necesidad de renunciarla, a diferencia de lo que ocurre con colombianos por adopción o naturalizados, a quienes sí se les exige la renuncia dentro de los cuatro años siguientes a la posesión.
En la práctica, la exigencia legal solo aplica para quienes adquirieron la nacionalidad colombiana después de nacer. Los nacidos en Colombia conservan su derecho a tener otros pasaportes, lo que reabre cada cierto tiempo el debate sobre si esa posibilidad es compatible con el ejercicio pleno de la primera magistratura.
La figura de la desobediencia civil pacífica invocada por Cepeda tiene antecedentes en movimientos sociales y políticos en Colombia y en otras latitudes. Se trata de un recurso que suele emplearse cuando un sector considera que una autoridad legítima incumple principios básicos del ordenamiento o de la convivencia, y se diferencia de la desobediencia penal porque rechaza la violencia como herramienta.
Para los ciudadanos, el anuncio significa que la relación entre el nuevo Gobierno y una parte significativa de la oposición empezará con un pulso público sobre la doble nacionalidad. Sectores cercanos al Pacto Histórico podrían movilizarse en respaldo del llamado de Cepeda, mientras que los adeptos a De la Espriella podrían leer la postura como un intento de desconocer el resultado electoral.
Las instituciones también quedan en el centro de la discusión. La Corte Constitucional y el Consejo de Estado han abordado en distintas ocasiones los límites de la doble nacionalidad para servidores públicos, y sus fallos previos suelen citarse en este tipo de controversias como referencia para dirimir el alcance de la norma.
Por ahora, la solicitud de Cepeda deja abiertas varias preguntas. El primero es si De la Espriella responderá formalmente a la petición de renuncia. El segundo es si el Gobierno abrirá un canal de diálogo con la oposición antes de la posesión o si optará por un perfil más confrontativo. Y el tercero es si otras colectividades se sumarán al llamado de desobediencia civil o, por el contrario, buscarán una interlocución institucional con el nuevo Ejecutivo.
