El Gobierno de Colombia, encabezado por el presidente Abelardo De la Espriella, anunció el refuerzo de las acciones para dar con el paradero de Iván Márquez y avanzar en su extradición a Estados Unidos. Según la información publicada por Pulzo, Márquez es solicitado por la justicia estadounidense por cargos de narcoterrorismo y crimen organizado.
La decisión se inscribe en la línea de la administración De la Espriella contra el narcotráfico, una prioridad declarada desde el inicio de su mandato. El pronunciamiento eleva la presión sobre los principales cabecillas de las disidencias de las antiguas FARC que delinquen desde zonas selváticas y fronterizas del país.
Iván Márquez, cuyo nombre real es Luciano Marín Arango, fue uno de los firmantes del Acuerdo de Paz de 2016 entre el Gobierno colombiano y las FARC. Tras su reintegración parcial, abandonó el proceso de paz en 2019 y reapareció públicamente en un video en 2021, cuando anunció el rearme de un grupo disidente conocido como Segunda Marquetalia.
Desde entonces, las Fuerzas Militares y la Policía Nacional han mantenido operaciones ofensivas contra esa estructura y otras disidencias. El refuerzo anunciado por el Gobierno busca, según la fuente, coordinar mejor los esfuerzos de inteligencia militar y de la Fiscalía para precisar su ubicación actual.
En el frente internacional, la solicitud de extradición por parte de Estados Unidos implica un proceso judicial que debe ser tramitado por la Cancillería colombiana y la Corte Suprema de Justicia. Este tipo de extradiciones suelen tardar meses o años, especialmente cuando el requerido no se encuentra bajo custodia de las autoridades.
La ofensiva contra Iván Márquez tiene implicaciones directas para los ciudadanos que habitan las zonas donde opera la Segunda Marquetalia. Departamentos como Putumayo, Caquetá, Guaviare y Vaupés, así como áreas de frontera con Venezuela y Ecuador, han sido históricamente afectados por la presencia de este grupo armado ilegal.
Expertos en seguridad consultados en otras ocasiones han señalado que la captura o neutralización de los principales líderes de las disidencias es un golpe estratégico, aunque no siempre garantiza el desmantelamiento total de la estructura criminal. Los mandos medios suelen reorganizar las operaciones en cuestión de meses.
Por ahora, el Gobierno de De la Espriella no ha revelado detalles operativos sobre la ubicación de Márquez ni sobre el estado del proceso de extradición. La ciudadanía permanece a la expectativa de resultados concretos en las próximas semanas, en medio de una política de seguridad que ha colocado al narcotráfico en el centro de la agenda presidencial.
