La representante a la Cámara Jennifer Pedraza, de la bancada independiente y cercana a sectores de oposición, afirmó que el presidente electo Abelardo de la Espriella contarán con mayorías en el Congreso de la República. Según declaró a Infobae, apenas un 26% de los legisladores estaría dispuesto a actuar como oposición efectiva durante el próximo período de gobierno.
La congresista expuso su preocupación por lo que calificó como un posible retroceso en materia de derechos de las víctimas del conflicto armado y en garantías para las mujeres. Su advertencia se inscribe en el debate que ya comienza a darse sobre el rumbo de las políticas públicas en el próximo cuatrienio.
El escenario de mayorías gobiernistas no es nuevo en la historia reciente del Congreso colombiano. En los últimos años, el ejecutivo ha debido negociar con bancadas multipartidistas para sacar adelante sus proyectos, en un sistema donde ningún partido controla por sí solo las mayorías requeridas para reformas estructurales.
La figura de la oposición en Colombia tiene rango constitucional desde la reforma política de 2010, que reconoció derechos a los partidos y movimientos declarados en oposición, incluyendo el acceso a información, la participación en organismos de control y el financiamiento para su actividad política.
Para los ciudadanos, el tamaño real de la oposición importa porque define quién vigila al gobierno en debates clave: el presupuesto nacional, las reformas a la justicia, las políticas de seguridad y los proyectos que tocan derechos fundamentales. Una oposición reducida limita el contrapeso en el trámite legislativo.
Pedraza señaló que su papel, y el de los legisladores que comparten esa postura, será visibilizar los riesgos de regresión normativa en temas como la participación política de las mujeres y los avances en la implementación del Acuerdo de Paz con las FARC, firmado en 2016.
Desde la óptica del gobierno entrante, las mayorías legislativas facilitan la aprobación del plan de desarrollo, las leyes de presupuesto y las reformas que se anuncien en campaña. Pero también obligan a una mayor responsabilidad política, pues se reducen los filtros del debate público.
Queda pendiente cómo se reorganizarán las bancadas en el nuevo Congreso, qué partidos declararán oficialmente su condición de oposición y cuál será la distribución final de presidencias de comisiones, espacios donde se define el futuro de los proyectos de ley.
La declaración de Pedraza abre así el primer capítulo del debate sobre los pesos y contrapesos que tendrá el gobierno de Abelardo de la Espriella, un tema que seguirá marcando la agenda política en las semanas previas a la instalación del nuevo Congreso.
