Jorge Enrique Robledo, senador y líder del movimiento Dignidad y Compromiso, publicó una columna de opinión en la que pidió al presidente Abelardo de la Espriella que renuncie a la ciudadanía estadounidense. El pronunciamiento lo suma a una solicitud que ya había hecho el senador Iván Cepeda, según recogió Infobae.
El argumento central de Robledo es que el juramento de naturalización adquirido ante Estados Unidos genera un conflicto de obligaciones para quien ejerce la presidencia de Colombia. En su columna, el senador sostuvo que ese juramento comprometería a De la Espriella a anteponer los deberes con Washington sobre los intereses del país, una situación que calificó como una eventual “traición a la patria”.
La polémica por la doble ciudadanía del jefe de Estado no es nueva. Desde el inicio de su mandato, diversos sectores políticos y jurídicos han cuestionado la compatibilidad entre la nacionalidad colombiana y la estadounidense del presidente. La Constitución de 1991 establece que el presidente debe ser ciudadano colombiano, pero no prohíbe expresamente poseer otra nacionalidad, lo que ha abierto un debate legal y político.
La petición de Cepeda, a la que ahora se suma Robledo, se basa en la premisa de que el juramento de lealtad a un Estado extranjero compromete la imparcialidad del gobernante. Ambos senadores, aunque provienen de orillas políticas distintas, coinciden en que un presidente con doble ciudadanía enfrenta lealtades divididas, sobre todo en temas de política exterior y seguridad.
El debate se da en un contexto de tensión en la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos, con temas sensibles como la lucha contra el narcotráfico, la migración y la cooperación militar. Para los críticos de De la Espriella, la doble nacionalidad representa un riesgo concreto de que esos intereses se subordinen a los del gobierno estadounidense.
Desde el sector cercano al presidente, no ha habido por ahora una respuesta pública al pedido de renuncia a la ciudadanía. El gobierno tampoco se ha pronunciado oficialmente sobre los señalamientos de Robledo ni sobre los de Cepeda. La ausencia de respuesta ha sido leída por los críticos como una negativa a abordar el tema con transparencia.
El concepto de “traición a la patria” tiene peso jurídico en Colombia. Está tipificado en el Código Penal y contempla penas severas para quienes atenten contra la integridad del Estado. Sin embargo, la jurisprudencia ha establecido que la simple posesión de una segunda nacionalidad no configura por sí sola el delito, lo que deja el debate en el terreno político y ético más que en el penal.
Robledo, quien ha sido una de las voces más críticas del establecimiento político, aprovecha su tribuna semanal para insistir en que la renuncia a la ciudadanía estadounidense no es un capricho, sino una condición de gobernabilidad. Para él, un presidente con doble nacionalidad no puede representar de manera legítima los intereses de los colombianos.
La solicitud se suma a otros pedidos de esclarecimiento sobre los bienes y el pasado empresarial de De la Espriella, que también han sido objeto de debate en el Congreso. Robledo y Cepeda han planteado que la renuncia a la ciudadanía estadounidense es un primer paso para recuperar la confianza ciudadana en la institucionalidad.
Por ahora, la pelota está en la cancha del presidente. La decisión de mantener o renunciar a la ciudadanía estadounidense definirá si el debate se cierra o se profundiza en las próximas semanas, con posibles consecuencias en la agenda legislativa y en la percepción ciudadana sobre la imparcialidad del gobierno.
