El Gobierno nacional, bajo la presidencia de Abelardo de la Espriella, planteó una reforma al esquema de jornada escolar que rige en los colegios del país. La propuesta fue dada a conocer por La FM, que reportó los puntos centrales del texto radicado ante las instancias competentes.
La iniciativa no impone un cambio inmediato en todos los establecimientos educativos del país. Según la fuente, su entrada en vigencia estaría condicionada a varios factores propios de cada institución, empezando por la infraestructura física con la que cuentan los planteles y por la disponibilidad de la planta docente necesaria para cubrir las nuevas horas de clase.
El esquema actual de jornada escolar en Colombia, organizado en modalidades de mañana, tarde, noche y jornada única, ha sido objeto de debate en los últimos años. El Ministerio de Educación Nacional es la entidad encargada de fijar los lineamientos generales, mientras que las secretarías de educación certificadas en los departamentos y municipios administran los calendarios y la asignación de recursos en cada territorio.
Un eventual rediseño de la jornada tendría repercusiones directas en millones de estudiantes de colegios oficiales y privados, así como en docentes y directivas. La logística del transporte escolar, los horarios de alimentación y la organización de las familias también forman parte de las variables que cualquier modificación debe contemplar.
La propuesta se conoce en un contexto en el que distintos sectores han planteado que extender la jornada escolar podría contribuir a cerrar brechas de aprendizaje y a ofrecer más oportunidades a los estudiantes. Al mismo tiempo, gremios docentes y expertos en educación han advertido sobre la necesidad de garantizar condiciones dignas en los planteles antes de ampliar el tiempo de permanencia de los alumnos.
De acuerdo con La FM, la aplicación práctica de la medida variaría de una región a otra. Las zonas urbanas con mayor capacidad instalada podrían adaptarse con mayor rapidez, mientras que las áreas rurales y apartadas enfrentarían limitaciones logísticas que harían más lenta cualquier transición.
Por ahora, la propuesta está en fase de discusión. El Ministerio de Educación y otras instancias del Gobierno tendrían que definir los criterios técnicos y el cronograma de implementación antes de que cualquier cambio se materialice en los colegios del país.
Queda pendiente conocer el articulado completo del proyecto, los plazos que se barajan y la posición de los gremios docentes y de los padres de familia, actores clave en cualquier rediseño del calendario escolar en Colombia.
