El expresidente de la República Juan Manuel Santos envió un mensaje público al presidente Abelardo de la Espriella, en la antesala de la ceremonia de posesión que se realizará próximamente. Según reportó Infobae, el exmandatario no fue invitado al acto de transmisión del mando, pero decidió pronunciarse de cara al inicio del nuevo gobierno.
En su declaración, Santos sostuvo que el próximo gobierno deberá trabajar en la unidad nacional. La expresión fue recogida por Infobae como el eje central de su pronunciamiento, en un contexto en el que el país atraviesa una nueva transición de mando tras las recientes elecciones.
El llamado incluyó además la fórmula de gobernar para todos, una frase que Santos empleó para resumir el tipo de conducción que, a su juicio, requiere Colombia en esta etapa. El mensaje fue difundido a través de los medios de comunicación y replicado por Infobae en su cobertura del hecho.
La ausencia de invitación a la posesión resulta llamativa porque se trata de un expresidente de la República y Premio Nobel de Paz, condiciones que en otras transiciones han garantizado algún tipo de participación formal o simbólica. Esta vez, la decisión del equipo organizador de la posesión habría dejado por fuera a Santos, según lo consignado por la fuente.
Más allá del episodio protocolario, el contenido político del mensaje tiene peso propio. Cuando un exjefe de Estado pide unidad nacional de cara a un gobierno entrante, suele fijar una vara pública sobre el tono con el que el nuevo Ejecutivo debe convocar a los distintos sectores políticos, sociales y regionales del país.
Para el gobierno que arranca, el llamado implica un reto de manejo político: articular una coalición que incluya a quienes respaldaron al presidente De la Espriella, a quienes apoyaron otras candidaturas y a sectores que se mantienen a la espera de señales claras sobre el rumbo institucional. La unidad nacional, en la práctica, se traduce en gobernabilidad, acuerdos legislativos y capacidad de diálogo con regiones y minorías.
Desde el punto de vista ciudadano, el pronunciamiento vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los puentes entre los distintos expresidentes y el nuevo gobierno. La sociedad suele observar con atención si el nuevo jefe de Estado convoca o no a figuras de gobiernos anteriores, porque eso se lee como un indicio del talante incluyente o excluyente de la nueva administración.
El contraste entre el mensaje y la no invitación marca el tono inicial de la relación entre Santos y el gobierno entrante. De la Espriella no se ha pronunciado públicamente, según el extracto disponible, sobre el contenido del mensaje de Santos ni sobre los motivos por los que el expresidente no fue invitado a la ceremonia de posesión.
Queda por ver cómo responderá formalmente el nuevo gobierno a este tipo de solicitudes públicas. La posesión presidencial será la primera oportunidad visible para que la administración entrante muestre si adopta o no el llamado de Santos a gobernar para todos y a construir unidad nacional desde el inicio del mandato.
