El expresidente Juan Manuel Santos decidió hablar antes de la llegada de Abelardo De La Espriella a la Casa de Nariño. Sus declaraciones se conocieron en un momento sensible: el mismo día en que el nuevo presidente se preparaba para asumir el cargo, según reportó la Revista Semana.
El detonante de la comunicación pública fue la decisión de De La Espriella de no incluir a Santos en la lista de invitados a la ceremonia de posesión. La exclusión llamó la atención porque Colombia acostumbra convocar a los expresidentes vivos a estos actos, en un gesto que reconoce la continuidad institucional del Estado.
Santos se limitó a decir “comienza una nueva etapa”, sin agregar críticas ni elogios al gobierno entrante. La brevedad del mensaje dejó abierta la interpretación sobre el tono de la relación que el exmandatario busca mantener con la administración que arranca.
En el contexto colombiano, las posesiones presidenciales suelen funcionar como escenarios de reconciliación simbólica. La presencia de antiguos jefes de Estado en la Plaza de Bolívar es vista como un respaldo al orden democrático, más allá de las diferencias políticas que cada uno haya tenido con el nuevo gobernante.
La decisión de De La Espriella de no invitar a Santos introduce un elemento de ruptura con esa tradición. Hasta ahora, la oficina del presidente electo no ha explicado públicamente los criterios que usó para armar la lista de asistentes a la juramentación.
Santos fue presidente de Colombia entre 2010 y 2018. Su mandato quedó marcado por las negociaciones de paz con las FARC, que le valieron el Nobel de Paz en 2016, y por tensiones con varios sectores políticos que cuestionaron los acuerdos.
Para la ciudadanía, este tipo de episodios tiene un efecto simbólico más que práctico. El país observa cómo se construye la primera foto del nuevo gobierno y qué señales envía hacia adentro y hacia afuera, en especial frente a los procesos de paz y la política internacional.
Por ahora no se conocieron reacciones de los equipos de De La Espriella sobre las palabras de Santos. Tampoco se reportó si los dos exmandatarios que lo precedieron, Álvaro Uribe y Ernesto Samper, fueron invitados a la ceremonia.
Queda pendiente conocer las primeras decisiones políticas del gobierno de De La Espriella en asuntos clave como la seguridad, la economía y el rumbo de los acuerdos de paz. Esas medidas darán pistas más concretas sobre la nueva etapa a la que aludió Santos.
