La administración del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que no abrirá embajadas en Cuba y Nicaragua. El anuncio fue difundido a través de las redes oficiales de la campaña y constituye uno de los primeros pronunciamientos de política exterior del nuevo gobierno, según reportó la fuente original en Facebook.
Cuba y Nicaragua son dos de los países con los que Colombia ha mantenido relaciones diplomáticas durante décadas. La decisión de no tener embajada propia en esas capitales implica que los vínculos con esos dos Estados quedarán, en la práctica, sin representación permanente de alto nivel por parte de Colombia.
La medida fue presentada como un reajuste de las relaciones políticas con la región. De acuerdo con la fuente, el anuncio representa un golpe a la influencia regional de los gobiernos de Cuba y Nicaragua, que han sido interlocutores históricos de Colombia en distintos temas de la agenda latinoamericana.
Cuba ha sido un actor clave en los procesos de diálogo con grupos armados en Colombia, en especial desde los acuerdos de La Habana. Nicaragua, por su parte, ha mantenido una relación bilateral con Colombia marcada por la cercanía ideológica con Caracas y por episodios de tensión en la frontera marítima del Caribe.
La decisión se inscribe en una línea de política exterior que distancia al gobierno entrante de los gobiernos de izquierda de la región. Ese giro fue una de las banderas de campaña de Abelardo de la Espriella, que prometió una ruptura con la diplomacia cercana a La Habana y Managua.
Para los ciudadanos colombianos, el cambio implica que trámites consulares y gestiones diplomáticas en esos dos países deberán canalizarse por vías no residentes o por representaciones conjuntas. Todavía no se ha precisado cómo se reorganizarán esos servicios.
El anuncio también abre interrogantes sobre el futuro de los acuerdos y memorandos de entendimiento vigentes con Cuba, en especial los relacionados con la cooperación en salud y los diálogos de paz. Hasta ahora el gobierno electo no ha detallado si esos convenios se mantendrán, se renegociarán o se suspenderán.
En el plano regional, la decisión es leída como una señal de alineamiento con los gobiernos que han sido críticos de los regímenes cubano y nicaragüense. Sectores cercanos a la campaña han enmarcado la medida como una defensa de la democracia y los derechos humanos en la región.
Por ahora, la administración entrante no ha informado la fecha exacta en que se hará efectiva la salida o el cierre de las representaciones diplomáticas en La Habana y Managua. Tampoco se conoce si habrá un encargado de negocios interino mientras se concreta el rediseño de la política exterior.
