El presidente Abelardo De La Espriella lanzó una respuesta directa al exgobernador de Nariño Camilo Romero, luego de que este criticara al jefe de Estado por una advertencia formulada al actual gobernador del departamento, Luis Alfonso Escobar. La frase central del Mandatario fue: "Los políticos son empleados del pueblo", según reportó El Tiempo.
El cruce verbal se produce en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno nacional y algunos líderes regionales. Las diferencias han girado, en las últimas semanas, alrededor de la situación de orden público en el suroccidente colombiano, una zona que históricamente ha enfrentado desafíos de seguridad ligados a cultivos ilícitos, presencia de grupos armados y disputas territoriales.
Camilo Romero, quien gobernó Nariño entre 2016 y 2019, ha sido una voz recurrente en el debate político nacional. Su gestión departamental coincidió con el proceso de implementación del acuerdo de paz con las FARC, un periodo marcado por la transición en zonas históricamente afectadas por el conflicto armado. Tras dejar la Gobernación, Romero ha mantenido presencia en la opinión pública a través de columnas de opinión y declaraciones en medios.
Por su parte, Luis Alfonso Escobar asumió como gobernador de Nariño para el periodo actual. Nariño es uno de los departamentos más extensos del país y uno de los más diversos en términos geográficos: cuenta con costas en el Pacífico, zona andina y frontera con Ecuador. Esa complejidad territorial suele traducirse en retos administrativos y de seguridad para las autoridades locales.
La declaración del Presidente, "Los políticos son empleados del pueblo", sintetiza una idea de raíz republicana: quienes ocupan cargos de elección popular están al servicio de la ciudadanía y no a la inversa. Es una noción presente en el discurso político colombiano, utilizada tanto por líderes de izquierda como de derecha, y suele invocarse en momentos de confrontación entre el nivel nacional y los gobiernos locales.
El extracto de la fuente no precisa las palabras exactas que el exgobernador Camilo Romero dirigió al Mandatario, ni el contenido específico de la advertencia que De La Espriella le hizo al gobernador Escobar. Tampoco detalla las razones formales del desencuentro, por lo que el contexto inmediato de la pelea verbal depende de la cobertura periodística complementaria que publiquen los medios.
En lo institucional, este tipo de intercambios entre el presidente y exmandatarios regionales suele tener consecuencias en la dinámica política departamental. Los gobernadores en ejercicio pueden verse presionados a tomar distancia de las críticas de sus antecesores, o bien a respaldarlas, según el cálculo político de cada administración regional.
De La Espriella, por su parte, ha reiterado en distintas oportunidades su intención de mantener una relación directa con los territorios, basado en lo que su gobierno describe como un esquema de trabajo conjunto con las gobernaciones. La frase sobre los políticos como empleados del pueblo se inscribe en esa línea discursiva de cercanía con la ciudadanía.
Por ahora, el cruce de declaraciones queda en el plano retórico. No se conocen, hasta el momento, decisiones administrativas derivadas de esta controversia. Lo que queda abierto es si el Gobernador Escobar hará pública alguna postura frente a la advertencia presidencial y si el exgobernador Romero continuará elevando el tono de sus críticas en los próximos días.
La cobertura completa de este episodio, incluyendo las declaraciones textuales de cada uno de los involucrados, puede consultarse en la publicación original de El Tiempo, fuente citada para esta nota.
