El diario El Tiempo reunió a un grupo de economistas para evaluar el momento económico del país. El diagnóstico compartido es que la actividad muestra una aceleración reciente, aunque todavía distante de las tasas de crecimiento que el nuevo Gobierno se ha propuesto como meta.
Los expertos consultados coinciden en que la prioridad es recuperar la inversión privada, un componente que ha permanecido rezagado en los últimos ciclos. Sin un repunte firme de esa variable, señalan, resulta difícil consolidar tasas de expansión sostenidas en el tiempo.
Otro eje identificado por los analistas es la productividad. El argumento central es que el crecimiento futuro depende menos de factores coyunturales y más de la capacidad real de la economía para producir más con los mismos recursos, un desafío que requiere reformas en educación, infraestructura y formalización laboral.
El artículo de El Tiempo advierte que las transformaciones necesarias para acercarse al 7 % de crecimiento no se logran en un solo periodo de gobierno. Se trata, según los economistas, de procesos que toman años y que demandan continuidad en las políticas públicas, independientemente del signo del Ejecutivo de turno.
Para los ciudadanos, las implicaciones son directas. Una economía que crece de manera sostenida se traduce en mayor generación de empleo, mejores ingresos y mayor capacidad de financiación para programas sociales en salud, educación y pensiones. Una economía que se desacelera, en cambio, suele traducirse en recortes y mayor presión fiscal.
El nuevo Gobierno llega con expectativas altas en materia económica. La fuente recuerda que los propios analistas consultados llaman a moderar esas expectativas y a medir los avances con indicadores concretos: inversión ejecutada, empleo formal generado, exportaciones y comportamiento del crédito productivo.
El contexto regional también pesa. Economías vecinas han enfrentado episodios de desaceleración y presiones inflacionarias, lo que recuerda que el entorno internacional condiciona el desempeño local. Las decisiones de política monetaria en las principales economías influyen en el flujo de capitales hacia países emergentes como Colombia.
En el plano institucional, el debate sobre las reformas estructurales continúa en el Congreso y en las mesas de diálogo con sectores productivos. La forma en que se tramiten esas iniciativas, así como la calidad técnica de su diseño, será determinante para que la aceleración actual se convierta en crecimiento de largo plazo.
Queda pendiente conocer la estrategia económica detallada del nuevo Gobierno: su plan plurianual de inversiones, la reforma tributaria que impulse, los estímulos a la inversión privada y las apuestas en sectores clave como energía, telecomunicaciones y agroindustria. Los analistas consultados por El Tiempo coinciden en que el verdadero examen será la ejecución.
