Portafolio.co publicó un balance de la economía al cierre del gobierno de Gustavo Petro, en el que identifica una tensión central: los indicadores de bienestar muestran avances, mientras la inversión y las finanzas públicas presentan deterioro. Esa lectura marca la hoja de ruta que enfrenta ahora el gobierno de Abelardo de La Espriella.
El diagnóstico parte de cifras de empleo, pobreza y cobertura que mejoraron en los últimos años. La tasa de desempleo cayó de manera sostenida y la pobreza monetaria se redujo, según las mediciones oficiales del DANE. Esos resultados le dieron al gobierno saliente un discurso de logro social, pero el medio advierte que la mejora no se reflejó con igual fuerza en la dinámica productiva.
En el frente fiscal, la situación es menos favorable. El déficit del Gobierno Nacional se amplió y la deuda pública cerró en niveles cercanos al 60 % del PIB, de acuerdo con los reportes del Ministerio de Hacienda. A eso se suma una calificadora internacional que ajustó la perspectiva del país, un hecho que encarece el financiamiento externo y limita el margen de maniobra.
La inversión es el otro punto crítico del balance. La formación bruta de capital fijo perdió participación dentro del PIB y la inversión extranjera directa cayó a mínimos de una década, según los registros del Banco de la República. Portafolio señala que esa combinación frena la capacidad de crecer a tasas más altas y de generar empleo de calidad.
El análisis también destaca un sector que mostró pulso propio: el turismo. Las llegadas de visitantes internacionales crecieron y se ubicaron entre los mejores registros históricos, apoyadas en la recuperación postpandemia y en la diversificación de mercados emisores. Eso permitió ingresos por exportaciones de servicios en niveles récords.
En materia social, las cifras oficiales muestran reducciones en pobreza multidimensional y mejoras en acceso a salud y educación. Sin embargo, persiste la informalidad laboral, que sigue por encima del 55 %, y la productividad por trabajador se mantiene estancada, un factor que limita la sostenibilidad de las mejoras en el mediano plazo.
Para el gobierno de De La Espriella el reto inmediato es doble. Por un lado, sostener los avances en indicadores sociales sin descuidar el equilibrio fiscal. Por otro, recuperar la confianza inversora para reactivar el capital fijo y atraer proyectos de mayor tamaño, una tarea que depende tanto de señales regulatorias como de la credibilidad ante los mercados.
Portafolio.co cierra su balance con una advertencia: la economía colombiana entra a una etapa en la que las decisiones del nuevo equipo económico tendrán efecto rápido sobre la calificación de deuda, la tasa de cambio y la disposición de los bancos multilaterales a financiar proyectos de infraestructura.
Queda pendiente conocer la composición del gabinete económico y la primera reforma que radique el gobierno. Esos anuncios, previstos para las primeras semanas de mandato, marcarán el tono de la relación con inversionistas, organismos multilaterales y agremiaciones como Asofondos, Anif y Fedesarrollo.
