El ministro de Agricultura designado por el gobierno de Abelardo de la Espriella confirmó que sostendrá un encuentro con Laura Valdivieso, presidenta de Asocolflores, con el fin de evaluar la situación del sector floricultor frente a dos factores externos: los aranceles impuestos por Estados Unidos y la reciente revaluación del peso colombiano. La reunión hace parte de la agenda de empalme que el nuevo gabinete adelanta con gremios económicos antes del inicio formal del mandato.
Según la información publicada por La Razón, el gobierno entrante señaló que la floricultura representa empleo, divisas y desarrollo regional, por lo que considera prioritario atender las alertas del gremio. El sector floricultor es uno de los principales exportadores no tradicionales del país y emplea a decenas de miles de trabajadores, concentrados principalmente en la Sabana de Bogotá y en los departamentos de Antioquia y Cundinamarca.
Los aranceles de Estados Unidos constituyen una preocupación central para el sector. Colombia envía la mayor parte de su producción de flores a ese mercado, en especial durante las temporadas de San Valentín y Día de las Madres, por lo que cualquier barrera arancelaria afecta directamente los ingresos de los productores. El gremio ha solicitado claridad sobre el esquema tarifario que aplicará tras los recientes anuncios comerciales de Washington.
La revaluación del peso colombiano frente al dólar es el segundo factor que presiona al sector. Cuando el peso se aprecia, los ingresos en dólares de los exportadores se reducen al convertirlos a moneda local, lo que comprime los márgenes de ganancia. Para un sector mano de obra intensivo como la floricultura, esa pérdida de rentabilidad pone en riesgo la sostenibilidad de miles de empleos formales en las zonas productoras.
Asocolflores, agremiación que reúne a los principales cultivadores y exportadores de flores del país, será escuchada por el próximo ministro antes de la posesión presidencial. Laura Valdivieso ha sido la vocera del gremio en las mesas de trabajo con el gobierno saliente y con los equipos de transición. El diálogo busca construir un plan de choque que contemple medidas de corto plazo para los productores más afectados.
Desde el gobierno entrante se planteó la necesidad de activar instrumentos de política comercial, cambiaria y crediticia para respaldar a los floricultores. Entre las herramientas que suelen discutirse en este tipo de escenarios están las líneas de crédito con tasas preferenciales, los mecanismos de cobertura cambiaria y las gestiones diplomáticas para revisar el impacto arancelario en un mercado que resulta clave para la balanza comercial agropecuaria.
El sector floricultor tiene además un peso social relevante. Las fincas productoras generan empleo formal en municipios donde la floricultura es la principal actividad económica, y la cadena incluye a proveedores de insumos, transportistas y empresas de logística. Un plan de choque, según lo expresado por el gobierno entrante, buscaría preservar esa cadena de valor mientras se estabilizan las condiciones externas.
Quedan varios puntos pendientes tras el anuncio. El gobierno entrante no ha detallado todavía el contenido específico del plan de choque, ni los plazos de implementación ni los recursos asignados. También está por definirse si se establecerán mesas técnicas permanentes con Asocolflores y con otros gremios exportadores agropecuarios que enfrentan presiones similares por la revaluación y el entorno arancelario.
La reunión con Valdivieso se anticipa como una de las primeras señales del nuevo gobierno hacia el sector agroexportador. Analistas y representantes gremiales estarán atentos al resultado del encuentro, pues las decisiones que se adopten en las próximas semanas marcarán el rumbo de la política agropecuaria del país durante el cuatrienio que comienza.
