El Ministerio de Comercio incluyó a la gastronomía en la estrategia económica y turística del Gobierno de Abelardo De La Espriella, según reportó Revista Semana. El titular de la cartera señaló que la oferta de platos típicos “representa mucho más que la oferta de platos típicos” y la describió como “una herramienta para fortalecer la competitividad de los territorios”.
La declaración reorienta un sector que en los últimos años ha ganado peso en la promoción internacional de Colombia. Tradicionalmente, el Ministerio de Comercio ha sido el puente entre los productores regionales y los mercados externos, y maneja instrumentos como las ruedas de negocios, las misiones comerciales y los programas de internacionalización de regiones.
En la práctica, vincular la cocina con el turismo significa que los planes regionales no se medirán solo por visitantes o divisas, sino también por la capacidad de articular cocinas tradicionales con rutas, ferias y destinos. Esa articulación ha sido reclamada por departamentos con fuerte vocación gastronómica, que piden infraestructura, formación y apoyo a pequeños productores.
Para los ciudadanos, el enfoque puede traducirse en oportunidades de empleo rural, inclusión de comunidades productoras y mayor visibilidad de ingredientes y recetas locales. También puede abrir líneas de crédito, asistencia técnica y acompañamiento a emprendedores gastronómicos en municipios donde la oferta turística todavía es incipiente.
La conexión entre turismo y gastronomía ya tiene antecedentes en Colombia. Programas como Colombia Cocina, liderado por ProColombia, han llevado chefs nacionales a ferias internacionales y han posicionado al país como destino gastronómico. La diferencia ahora es que el Ministerio asume la gastronomía como pieza central de la agenda, no como capítulo complementario.
El Ministerio no entregó cifras concretas de inversión ni metas cuantificables en el reporte de Revista Semana. Tampoco se detallaron los plazos, los departamentos priorizados ni los instrumentos que se usarán para medir el impacto en competitividad territorial. Esos detalles quedan pendientes en la agenda pública.
Queda por ver cómo se coordina esta estrategia con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, con ProColombia, con las gobernaciones y con los gremios gastronómicos. La articulación institucional será clave para que la promesa se convierta en resultados medibles en regiones con tradición culinaria pero con debilidades en infraestructura turística.
Por ahora, el anuncio marca el rumbo político de la nueva administración frente a un sector con alto potencial. El próximo paso será conocer el plan operativo, los recursos asignados y las metas concretas con las que el Gobierno de De La Espriella evaluará si la gastronomía cumple el papel de motor de turismo e identidad que le asignó el Ministerio de Comercio.
