La Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) publicó un Libro Blanco en el que recoge los asuntos pendientes del gobierno saliente con el campo. El diagnóstico señala que la inseguridad rural es una de las grandes deudas pendientes, según reseñó CONtexto Ganadero.
El documento identifica la extorsión, el abigeato y la presencia de grupos armados como los delitos de mayor impacto sobre la actividad ganadera. Estos fenómenos afectan la cotidianidad de los productores en regiones donde la ganadería es una de las principales actividades económicas.
De acuerdo con el balance, la falta de coordinación entre las instituciones del Estado y el insuficiente control territorial han limitado los resultados de las estrategias de seguridad en las zonas rurales. La situación se traduce en presión directa sobre la producción, la inversión y la decisión de los productores de mantenerse en sus tierras.
Fedegán recordó que ha promovido una estrategia de articulación con las autoridades para enfrentar la criminalidad en el campo. No obstante, el Libro Blanco sostiene que esa estrategia no ha logrado revertir el panorama de inseguridad que aqueja al sector.
El gremio ganadero advirtió que, sin ajustes en la coordinación institucional y sin un mayor control del territorio, la tendencia negativa se sostendrá en el corto plazo. El documento plantea que la continuidad del problema compromete la estabilidad de toda la cadena productiva cárnica y láctea del país.
La extorsión y el abigeato impactan de manera diferenciada a pequeños y medianos ganaderos, que suelen tener menor capacidad para asumir pérdidas o contratar esquemas de protección privada. La presencia de grupos armados, por su parte, restringe la movilidad en corredores rurales y dificulta el acceso a mercados y a servicios básicos.
Para los productores, según el balance, la inseguridad se ha convertido en un factor determinante a la hora de decidir si permanecen en sus fincas o abandonan la actividad. El desplazamiento forzado desde zonas rurales ha sido una preocupación recurrente en distintas regiones del país, y el sector ganadero no ha sido ajeno a esa dinámica.
El Libro Blanco deja como mensaje central que la solución pasa por una presencia más efectiva del Estado en los territorios. Fedegán insiste en que solo con coordinación entre las autoridades nacionales, regionales y locales, acompañada de control territorial sostenido, será posible reducir la presión sobre el campo colombiano.
La publicación del documento se da en el cierre de un ciclo de gobierno y abre un debate sobre las prioridades que deberá asumir la administración entrante. La ganadería, uno de los sectores con mayor extensión territorial en Colombia, queda así señalada como untermómetro de los avances y los retos en materia de seguridad rural.
