De acuerdo con Red+, el primer año de gobierno del presidente Abelardo de la Espriella arranca con una carga fiscal que proviene de decisiones adoptadas durante la administración de Gustavo Petro. El medio titula esta situación como una 'pesada herencia' y la describe como el principal obstáculo para el arranque de la nueva gestión.
El reporte señala que varias cuentas del Estado llegan sin cerrar al nuevo Ejecutivo. En particular, menciona compromisos de gasto, obligaciones presupuestales y efectos de políticas previas que condicionan el margen de maniobra del equipo económico que se posesiona en Casa de Nariño.
Para entender el peso de esa herencia conviene revisar el contexto. Durante su mandato, el gobierno de Petro impulsó una ambiciosa agenda social con énfasis en transición energética, reforma agraria y programas de transferencias directas. Cada una de esas líneas requirió reasignaciones presupuestales y recurrió a fuentes de ingresos extraordinarios en varios ejercicios fiscales.
La propia prensa económica había advertido durante el año anterior sobre el desbalance entre ingresos y gastos del Gobierno Nacional Central. Ese desbalance es la pieza que Red+ ubica ahora como punto de partida de las cuentas que De la Espriella deberá atender desde el día uno de su administración.
El artículo de Red+ advierte que el nuevo gobierno no solo hereda el nivel de gasto de la administración saliente, sino también compromisos ya contraídos con contratistas, operadores de programas sociales y entidades territoriales. Esos compromisos se traducen en apropiaciones presupuestales vigentes que el nuevo Ejecutivo debe honrar o renegociar.
Para la ciudadanía, el efecto más visible se siente en la ejecución de obras regionales, el pago a proveedores del Estado y la continuidad de programas de transferencias condicionadas. Si las cuentas no cuadran, los retrasos se trasladan a la calle: menos giros, obras paralizadas y nóminas pendientes en municipios pequeños.
El reporte también menciona la presión sobre la deuda pública y el costo de su servicio. Una cartera más grande, sumada a tasas de interés internas todavía elevadas, encarece el financiamiento del Presupuesto General de la Nación y reduce el espacio para inversión nueva. Ese es el frente que Red+ califica como el más complicado del primer año.
Desde el punto de vista institucional, el margen de acción del nuevo gobierno depende de tres palancas: la disciplina del Ministerio de Hacienda, la capacidad de ajustar rubros en la ley de presupuesto y la negociación con organismos multilaterales y con el sistema financiero. La fuente no anticipa cuál de esos caminos tomará el equipo económico entrante.
Queda por verse cómo se posiciona públicamente Abelardo de la Espriella frente a este cuadro fiscal. Hasta el momento del reporte de Red+, no se conocía un pronunciamiento detallado del nuevo presidente sobre las cuentas heredadas, más allá de la advertencia general sobre la complejidad del arranque. El artículo cierra señalando que el primer año de gestión se medirá por la capacidad de ordenar esas cuentas sin frenar la inversión social.
