La jornada de instalación del nuevo Congreso dejó como saldo el primer choque formal entre el gobierno nacional y el Centro Democrático. La definición de la presidencia del Senado, una de las dignidades más codiciadas del Legislativo, sirvió como punto de partida del pulso, según reportó el diario Portafolio.
El Centro Democrático fue el primer partido en declararse oficialmente de Gobierno. Esa declaración, hecha de manera pública al inicio de la legislatura, buscaba alinearse con la Casa de Nariño y diferenciarse de otras colectividades que permanecen en independencia frente al Ejecutivo.
Sin embargo, la elección de la mesa directiva del Senado mostró que la afinidad declarada no se traduce automáticamente en acuerdos para los cargos de dirección. La votación abrió una puja en la que el partido fundado por Álvaro Uribe y el equipo del presidente De la Espriella midieron fuerzas por primera vez.
Este tipo de disputas es habitual al comienzo de cada legislatura. La mesa directiva del Senado, integrada por presidente, primer y segundo vicepresidente, organiza la agenda, lidera los debates y representa al cuerpo ante las demás ramas del poder público. Por eso las colectividades suelen negociar con semanas de anticipación.
Que el desacuerdo se produzca entre un partido que se autodefinió como de Gobierno y el propio Ejecutivo añade una señal política. En legislaturas anteriores, los movimientos declarados como oficialistas solían respaldar las candidaturas respaldadas por la Casa de Nariño para las dignidades del Congreso, aunque no siempre fue así.
El contexto general es relevante: el Congreso de Colombia se instala cada 20 de julio y, en sesiones recientes, la distribución de las mesas directivas de Senado y Cámara ha requerido acuerdos entre bancadas. La fragmentación política y la pérdida de mayorías estables hacen que cada puesto se negocie caso por caso.
Para la ciudadanía, este primer pulso entre el Centro Democrático y el gobierno De la la Espriella es un indicio del tono con el que arrancan las relaciones entre ambas orillas. Aunque la declaración de partido de Gobierno buscaba acercarlos, la elección de la presidencia del Senado mostró que las decisiones se toman con base en el peso de cada bloque dentro del Capitolio.
Queda por verse si el desacuerdo se resuelve mediante una nueva negociación o marca una distancia más prolongada. El resultado final de la votación, los nombres involucrados y las declaraciones posteriores de las bancadas serán clave para medir el alcance de esta primera diferencia entre el uribismo y el gobierno nacional.
