El alcalde de Cali y la gobernadora del Valle del Cauca invitaron al presidente electo Abelardo de la Espriella a realizar su ceremonia de posesión en esa ciudad, según reportó El Tiempo. Ambos mandatarios consideran que Cali y el departamento tienen la capacidad logística y simbólica para recibir al nuevo jefe de Estado en su juramento el próximo 7 de agosto.
La propuesta se conoce en medio de la expectativa por el empalme regional entre el nuevo Gobierno nacional y las autoridades del Valle del Cauca. Hasta ahora no se ha concretado una reunión formal entre el equipo de transición del presidente electo y los mandatarios locales sobre los temas prioritarios de la región, como seguridad, infraestructura y servicios públicos.
Cali y el Valle del Cauca son la tercera economía regional de Colombia y concentran una porción significativa del aparato productivo del país. Además, la ciudad ha sido escenario de citas políticas y culturales de gran formato, lo que los proponentes suelen esgrimir como argumento operativo para ofrecer la sede. La invitación no detalla aún la logística ni los escenarios contemplados.
La tradición reciente en Colombia sitúa la posesión presidencial en Bogotá, en la Plaza de Bolívar, ante el Congreso de la República. Cualquier cambio de sede requiere acuerdos de orden protocolar, logístico y de seguridad entre la Casa de Presidencia entrante, el Congreso, las Fuerzas Militares y las autoridades locales. Por eso, una eventual aceptación abriría un proceso de coordinación que todavía no se ha anunciado.
Para los habitantes del Valle, la propuesta abre la expectativa de un evento con despliegue institucional, seguridad reforzada y presencia de delegaciones nacionales e internacionales. Sectores como el comercio, la hotelería y el transporte suelen beneficiarse cuando se realizan actividades oficiales de gran tamaño, aunque también suelen presentarse restricciones de movilidad en la ciudad anfitriona durante esos días.
Desde el Valle, distintos gremios locales han seguido de cerca los movimientos del empalme nacional. Los pedidos más recurrentes giran alrededor de vías, seguridad, inversión social y proyectos de infraestructura que quedaron pendientes en la administración anterior. Una posesión fuera de Bogotá pondría el foco mediático nacional en la región y elevaría la presión sobre los anuncios que se hagan desde el Gobierno entrante.
La decisión final corresponde al presidente electo y a su equipo de transición. Hasta el momento, voceros cercanos al Gobierno de De la Espriella no se han pronunciado públicamente sobre la invitación ni sobre el cronograma formal del empalme con las regiones. El Tiempo reportó que la invitación se mantiene sobre la mesa y que se espera un pronunciamiento en los próximos días.
