De acuerdo con la columna de Opinion Caribe titulada 'La reforma sigue, pero ya le quitaron los dientes', el Gobierno nacional no requiere derogar la reforma laboral para modificar su orientación. Bastaría con ajustar los reglamentos, reducir la capacidad de inspección y abrir espacio a nuevas modalidades como la contratación por horas.
La pieza de opinión señala como punto de partida la Resolución 2708, expedida por el Ministerio del Trabajo. Según el análisis, este acto administrativo introduce cambios operativos que afectan la manera en que se cumplen varias de las obligaciones que trajo la reforma, sin tocar de forma directa el texto de la ley.
Para entender la dimensión del cambio, hay que recordar que la reforma laboral fue una de las banderas del gobierno de Gustavo Petro. Su trámite en el Congreso fue largo y la norma elevó varios estándares para los trabajadores formales, entre ellos ajustes en jornada, recargos y estabilidad contractual. Una vez sancionada, la discusión se trasladó a su reglamentación.
La columna sostiene que la nueva resolución conserva los derechos consignados en la ley, pero los 'desdibuja' en la práctica. Para el autor, esto se logra por tres vías: el ajuste de reglamentos, el debilitamiento de la vigilancia y la habilitación de la contratación por horas como esquema válido en distintos sectores.
El primer frente, el regulatorio, pasa por reescribir manuales y procedimientos que hasta ahora desarrollaban el espíritu de la reforma. El segundo frente, la vigilancia, tiene como actor principal a la Unidad de Trabajo y Justicia Laboral, entidad que concentra las inspecciones y las sanciones. Un eventual debilitamiento de su capacidad operativa reduciría la probabilidad de que los empleadores cumplan las nuevas exigencias.
El tercer frente, la contratación por horas, es quizá el más sensible para los trabajadores. Este esquema permite pagar solo el tiempo laborado, sin los recargos ni las prestaciones propias de un contrato a término indefinido. Sectores como comercio, servicios y logística han pedido flexibilidad en este punto durante años.
En términos prácticos, la consecuencia para un empleado podría ser esta: conserva los derechos teóricos de la reforma, pero enfrenta condiciones laborales más precarias si su empleador decide acogerse a la contratación por horas o si la inspección no llega a tiempo para verificar las irregularidades.
Para los empleadores, en cambio, el ajuste representa una reducción de cargas y una mayor flexibilidad para organizar turnos y costos. Para las empresas pequeñas, la contratación por horas puede verse como una salida ante la dificultad de asumir contratos de tiempo completo en épocas de baja demanda.
La columna de Opinion Caribe es un texto de opinión, no un pronunciamiento oficial del Ministerio del Trabajo. El medio expone su lectura de la Resolución 2708, pero corresponde al Gobierno nacional y a la Unidad de Trabajo y Justicia Laboral explicar públicamente los alcances de la norma y responder a las críticas.
Por ahora, el debate queda abierto. Sectores sindicales suelen rechazar la contratación por horas como una forma de retroceso en derechos adquiridos. Gremios empresariales suelen pedir más flexibilidad para reducir el costo de formalizar. La Resolución 2708 reabre esa discusión en plena transición entre el gobierno de Petro y la administración de Abelardo de la Espriella.
