El sábado, varios sectores del sur de Barranquilla y del municipio vecino de Soledad amanecieron con comercios cerrados y calles prácticamente vacías. Según el reporte de EL HERALDO, la jornada lució desoladora, con fachadas bajadas y poco movimiento de personas en zonas habitualmente concurridas.
De acuerdo con la fuente, la parálisis respondió a amenazas contra el comercio que circularon antes de que iniciara el día. Aunque todavía se desconocen el origen preciso y el alcance real de esas intimidaciones, su sola difusión bastó para que cientos de tenderos y dueños de establecimientos decidieran no abrir sus puertas.
EL HERALDO comparó el paisaje urbano con el de la pandemia de 2020, cuando las restricciones sanitaires vaciaron las calles. Esta vez la causa fue distinta: no hubo decreto de confinamiento, sino el efecto de mensajes que advertían sobre posibles hechos violentos contra locales comerciales.
El área metropolitana de Barranquilla, integrada por Barranquilla, Soledad, Malambo, Puerto Colombia y otros municipios, concentra buena parte de la actividad económica y comercial del Atlántico. Episodios como el del sábado afectan de manera directa a los pequeños comerciantes, que dependen de la venta diaria para sostener sus negocios y sus familias.
La jornada también golpeó a los consumidores, que encontraron cerradas tiendas de barrio, panaderías y restaurantes. En muchos sectores, la ausencia de transporte público informal y la baja actividad en las zonas residenciales reforzaron la sensación de aislamiento que describió el medio.
Las amenazas contra el comercio no son un fenómeno nuevo en la región. En distintas oportunidades, estructuras criminales y grupos dedicados a la extorsión han usado este tipo de mensajes para presionar a los comerciantes, reclamar pagos o sembrar pánico en sectores específicos. La repetición del patrón lo convierte en un reto pendiente para las autoridades.
El episodio coincide con el arranque del nuevo gobierno nacional encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, y reavivó el debate público sobre la urgencia de políticas de seguridad efectivas. Según el propio titular de EL HERALDO, "la seguridad no da espera", un mensaje que resume la preocupación ciudadana y la presión sobre el Ejecutivo.
Hasta el momento, las autoridades Metropolitanas no han entregado un balance oficial sobre las zonas afectadas, el número de establecimientos que acataron el cierre preventivo ni posibles capturas relacionadas. Las investigaciones sobre la autoría de las amenazas siguen en curso y se esperan resultados en los próximos días.
