El embajador de la Unión Europea en Colombia, François Roudié, confirmó que Bruselas trabaja en una posible reforma del Tratado de Libre Comercio con Colombia. El cambio central sería la incorporación de un capítulo dedicado al comercio digital bilateral, un tema que no figuraba en el texto original firmado en 2013.
Según explicó el diplomático, la propuesta que se evalúa cubre reglas sobre datos, servicios en línea y tecnologías. El objetivo es actualizar el acuerdo para que refleje la economía digital actual, en la que buena parte de las transacciones entre países ocurre a través de plataformas, aplicaciones y flujos de información.
La reforma, de concretarse, no implicaría reabrir la totalidad del pacto de 2013. Tampoco modificaría los aranceles aplicados a los bienes físicos, que han sido el eje tradicional del comercio entre Colombia y los 27 países del bloque europeo. La intención sería sumar un componente nuevo sin renegociar lo ya acordado.
El TLC vigente entre Colombia y la UE entró en vigor de manera provisional en 2013 y de forma definitiva dos años después. Desde entonces, ha sido uno de los marcos de referencia para las exportaciones colombianas al bloque, en particular para productos agrícolas, industriales y manufactureros. La economía digital, en cambio, quedó fuera de la negociación original.
La inclusión de un capítulo digital responde a una tendencia que la propia UE ha impulsado en sus acuerdos más recientes con terceros países, como los firmados con Chile, México y el Mercosur. Estos textos suelen incluir disciplinas sobre protección de datos, transferencia transfronteriza de información, comercio electrónico y reconocimiento de firmas digitales, entre otros.
Para Colombia, una actualización en este campo podría tener efectos en sectores como el software, los servicios financieros digitales, las plataformas de comercio electrónico y los proveedores de servicios en la nube. También plantaría reglas comunes para empresas europeas que operan en el país y para firmas colombianas que prestan servicios a clientes en Europa.
Desde el lado europeo, la ampliación del acuerdo busca reducir la incertidumbre jurídica para las compañías del bloque que hacen negocios digitales con Colombia. Las reglas actuales del TLC no contemplan de manera explícita los flujos de datos ni los servicios prestados a través de internet, lo que deja vacíos que las empresas suelen resolver con contratos privados.
Roudié no anunció un calendario formal para la presentación de la propuesta ni para el inicio deeventuales negociaciones. Tampoco mencionó si el tema se trataría en el marco de la Comisión de Seguimiento del TLC o en una mesa técnica específica. Por ahora, el anuncio abre una etapa de estudio por parte de las autoridades europeas.
El Gobierno colombiano aún no ha emitido una posición oficial sobre el contenido de la reforma ni sobre los plazos que manejan las partes. La respuesta de Bogotá será determinante para definir si la actualización avanza como un anexo al tratado vigente o si requiere un proceso de negociación más amplio, con participación del Congreso.
En el contexto regional, una reforma con capítulo digital convertiría a Colombia en uno de los primeros países de la Comunidad Andina en contar con reglas bilaterales de este tipo con la UE. De concretarse, el acuerdo podría servir como referencia para discusiones similares con otros socios comerciales del país.
Queda por verse cómo se articularán temas sensibles como la protección de datos personales, la neutralidad de la red y el tratamiento de las plataformas digitales, asuntos que en Colombia son regulados por la Ley 1581 de 2011 y por la reciente normatividad sobre comercio electrónico. Cualquier capítulo nuevo deberá conciliar esas normas con los estándares europeos.
