El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), las dos organizaciones indígenas con mayor presencia y trayectoria en el país, no asistieron a la cita a la que los convocó el presidente Abelardo de la Espriella en la sede presidencial de Barranquilla, según reportó Las2orillas. La inasistencia se produjo en un escenario donde se esperaba un cara a cara directo entre el Ejecutivo y las vocerías indígenas nacionales.
De acuerdo con la información publicada por ese medio, en la reunión el presidente llamó la atención de las organizaciones por el uso de los dineros públicos y por la realización de marchas. Además, según la misma fuente, el jefe del Estado fijó las reglas del juego para la interlocución entre el Gobierno nacional y los pueblos indígenas, un punto sensible dado el historial de protestas y bloqueos protagonizados por estas comunidades en los últimos años.
El CRIC, con fuerte influencia en el Cauca y en otras zonas del suroccidente colombiano, y la ONIC, que agrupa a la mayoría de los pueblos indígenas del país, han sido históricamente los principales interlocutores de las demandas territoriales, de derechos humanos y de consulta previa ante el Estado. Su ausencia en una convocatoria presidencial reduce el espacio de diálogo directo y deja abierta la pregunta sobre quién representará a esas comunidades en la mesa de negociación.
La reunión en Barranquilla se da en un contexto de tensiones recurrentes entre el Gobierno y los movimientos sociales. Las marchas recientes y los cierres viales en distintas regiones han puesto sobre la mesa el debate entre el derecho a la protesta y la afectación a la movilidad y a la economía local. La postura del presidente, según lo recogido por Las2orillas, apunta a condicionar la interlocución al cumplimiento de ciertos criterios sobre el uso de recursos y la protesta.
Para los pueblos indígenas, el diálogo con el Ejecutivo es el canal formal para tratar temas como la protección de sus territorios, la consulta previa, los proyectos extractivos en zonas habitadas por comunidades y la implementación de los acuerdos pactados en décadas anteriores. Que las dos organizaciones más grandes no hayan asistido al encuentro interrumpe ese flujo y obliga a buscar nuevas fechas o nuevas vocerías, en un momento en el que varios puntos de la agenda indígena siguen sin resolverse.
La fuente no detalla las razones puntuales por las que el CRIC y la ONIC no se presentaron a la cita, ni si enviaron algún delegado en su lugar. Tampoco precisa si hubo comunicaciones previas entre las organizaciones y la Casa de Nariño en Barranquilla sobre los términos del encuentro. Lo que reporta es la inasistencia y el contenido del mensaje que el presidente tenía preparado para ellas.
En lo inmediato, la ausencia deja dos tareas pendientes: por un lado, que el Gobierno aclare bajo qué condiciones seguirá convocando a estas organizaciones; por el otro, que el CRIC y la ONIC informen si consideran inaceptables las reglas planteadas o si buscan renegociar los términos de la reunión. Mientras tanto, la agenda de tierras, derechos y consulta previa queda en pausa hasta que se restablezca el canal directo de conversación.
El episodio se suma a una serie de desencuentros entre el Ejecutivo y sectores sociales desde el inicio de la actual administración. Cada nuevo intento de cita que termina sin quórum debilita la confianza entre las partes y dificulta la búsqueda de acuerdos. Por eso, más allá del hecho puntual de la inasistencia en Barranquilla, lo que queda en juego es la capacidad del Gobierno y de las organizaciones indígenas para sentarse a hablar sin condiciones que ninguno de los dos esté dispuesto a aceptar.
