EL TIEMPO tuvo acceso a un documento de 135 páginas que la administración del presidente Abelardo de La Espriella elaboró como balance del gobierno anterior. El texto, conocido como “libro de la verdad”, reúne lo que la nueva gestión considera alertas sobre la administración de Gustavo Petro durante su paso por la Casa de Nieves.
Según la información publicada por EL TIEMPO, en esas páginas se mencionan al menos 23 casos de corrupción. El documento no se limita a listarlos. También presenta los argumentos y las pruebas que, según la administración De La Espriella, sustentan cada denuncia, con el propósito de fijar una versión oficial de lo que recibió el nuevo gobierno.
La práctica de entregar un balance del gobierno saliente al entrante es habitual en las transiciones presidenciales en Colombia. Se trata de un ejercicio técnico y político que suele contener diagnósticos sobre las finanzas públicas, la contratación, la ejecución de programas y los riesgos institucionales. Lo que cambia aquí es el tono: el nuevo gobierno decidió darle forma pública de “libro de la verdad”, una expresión que apunta a un juicio político sobre el periodo anterior.
La existencia de este documento abre un frente nuevo entre las dos administraciones. El gobierno de De La Espriella queda obligado a sustentar cada uno de los 23 casos ante las autoridades competentes, si pretende que las alertas pasen de un informe periodístico a investigaciones formales. De la manera en que se actuó en esos expedientes dependerá que las denuncias se traduzcan en decisiones judiciales o queden como un gesto político.
Para los ciudadanos, el impacto inmediato es informativo. Saber que existe un catálogo detallado de hechos denunciados cambia la forma en que se entiende la herencia recibida. Sectores como la contratación estatal, la inversión social y la relación con organismos de control aparecen en el centro de la discusión, porque son los terrenos donde más suelen concentrarse las investigaciones por corrupción en el país.
El anuncio también pone a las entidades de control bajo presión. Procuraduría, Contraloría y Fiscalía deberán pronunciarse sobre los casos incluidos en el informe. Su respuesta marcará si las alertas del “libro de la verdad” se incorporan a procesos vigentes o si requieren nuevas indagaciones. La coordinación entre estas entidades y el nuevo gobierno será observada de cerca por la opinión pública.
Desde el lado del gobierno saliente, la reacción previsible es el rechazo al enfoque del documento. El gobierno de Gustavo Petro ha sostenido en distintas ocasiones que su administración actuó con transparencia y que muchas de las denuncias en su contra responden a sectores políticos que se opusieron a sus reformas. Esa narrativa quedará ahora contrastada con el contenido punto por punto del informe.
En el plano internacional, el informe se conoce en un momento en el que Colombia es observada por organismos multilaterales y Gobiernos extranjeros atentos a la estabilidad institucional. Una transición presidencial con un balance documentado de presuntas irregularidades puede afectar la percepción de riesgo del país, en especial para inversionistas y cooperantes que piden reglas claras y continuidad en la lucha contra la corrupción.
Qué sigue es una de las preguntas clave. La administración De La Espriella deberá decidir si entrega los casos a la justicia ordinaria, si los remite a la Comisión de Acusaciones de la Cámara cuando correspondan, o si los usa como insumo para una reforma administrativa que blinde los procesos contra futuras irregularidades. Cada camino tiene costos políticos y jurídicos distintos, y marcará la lectura que la historia hará de esta transición.
Por ahora, el “libro de la verdad” funciona como una declaración pública de principios del nuevo gobierno. Su contenido, más allá del título, se medirá por su capacidad de producir resultados verificables en las instituciones que reciben las denuncias. En Colombia, la distancia entre el informe y la condena efectiva suele ser amplia, y esa es la vara con la que será evaluado este documento.
