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NeutralPolíticaAbelardo17 de julio de 2026

Las fisuras en la derecha abren un escenario inesperado para la elección del presidente del Congreso

La disputa interna en la derecha colombiana tiene como protagonistas a Alfredo Deluque, respaldado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, y a Honorio Henríquez, apoyado por el expresidente Álvaro Uribe. El Pacto Histórico, partido del presidente Gustavo Petro, aparece como el posible árbitro de la elección del presidente del Congreso, según reporta El País.

Las fisuras en la derecha abren un escenario inesperado para la elección del presidente del Congreso

Imagen: EL PAÍS

Neutral¿Por qué esta calificación?

Reportaje que describe una fractura en la derecha colombiana entre los bloques del presidente electo Abelardo de la Espriella y del expresidente Álvaro Uribe para la elección del presidente del Congreso, con el Pacto Histórico en posición de árbitro. El hecho evidencia tensiones internas en las bancadas de gobierno que aún no asumen funciones.

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Transparencia e institucionalidad-1.6

“La disputa interna en la derecha colombiana tiene como protagonistas a Alfredo Deluque, respaldado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, y a Honorio Henríquez, apoyado por el expresidente Álvaro Uribe.”

Legalidad y promesas-1

“El Pacto Histórico, partido del presidente Gustavo Petro, aparece como el posible árbitro de la elección del presidente del Congreso.”

Objeciones de la revisión independiente
  • El artículo describe una dinámica política interna (disputa por la presidencia del Congreso) que involucra al presidente electo Abelardo de la Espriella, al expresidente Uribe y al Pacto Histórico. Abelardo de la Espriella aún NO es presidente de Colombia; es presidente electo. El Gobierno actual es el de Gustavo Petro. Atribuir al Gobierno de Colombia una 'fisura en la derecha' que protagoniza un presidente que aún no asume es incorrecto.
  • La atribución correcta debería ser 'evento_externo' o 'mixto' pero dejando claro que el protagonista central (De la Espriella) no es aún Gobierno. Penalizar al Gobierno con direccion=-1.6 por una disputa en la que el presidente electo (que no gobierna) es uno de los actores, y donde el Pacto Histórico aparece como árbitro (lo cual ni siquiera es negativo para Petro), está inflado y mal atribuido.
  • El estatus 'opinion' es razonable dado que se basa en un reportaje, pero el contenido descrito no es tanto opinión como descripción de un escenario político. Esto es menor.
  • La magnitud negativa es desproporcionada: una disputa interna de bancadas para elegir presidente del Congreso, con un árbitro del partido de oposición, no equivale a un golpe a la institucionalidad. Como mucho refleja una situación 'leve_negativa' o 'sin_efecto' para el Gobierno actual.

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La elección del presidente del Congreso colombiano, prevista para este periodo de instalación legislativa, quedó envuelta en una disputa que enfrenta a dos sectores de la derecha. Por un lado está Alfredo Deluque, candidato que cuenta con el respaldo del presidente electo Abelardo de la Espriella. Por el otro está Honorio Henríquez, ungido por el expresidente Álvaro Uribe. La ausencia de una candidatura única abrió el espacio para que fuerzas ajenas a esa orilla política terminen inclinando la balanza.

Según el análisis publicado por El País, la fragmentación en la derecha impide que ninguno de los dos aspirantes llegue al cargo con el apoyo cerrado de su bancada. En ese contexto, el Pacto Histórico, la colectividad que llevó a Gustavo Petro a la Presidencia, queda en una posición de bisagra. Sus votos, sumados o restados en la plenaria, pueden definir el resultado final de la votación.

El presidente electo Abelardo de la Espriella ha sostenido públicamente el nombre de Alfredo Deluque como su candidato para presidir el Legislativo. Esa postura busca consolidar la influencia del nuevo gobierno en la corporación que tramita las leyes y ejerce el control político al Ejecutivo. Para la bancada que apoya a De la Espriella, tener un presidente del Congreso cercano a la Casa de Nariño facilita la negociación de su agenda legislativa.

En la vereda opuesta, el expresidente Álvaro Uribe ha impulsado la candidatura de Honorio Henríquez como una forma de preservar la línea que su movimiento considera propia dentro de la derecha. Esa apuesta choca con el sector que se alineó con De la Espriella en la pasada campaña presidencial, lo que evidencia las fracturas que dejó la disputa electoral dentro de las fuerzas de derecha y centro-derecha en Colombia.

Para la ciudadanía, lo que ocurra en la elección del presidente del Congreso no es un trámite menor. Quien ocupe ese cargo ordena los debates, fija la agenda legislativa y administra los tiempos del Legislativo. Adicionalmente, tiene la facultad de tramitar los impedimentos y recusaciones que puedan afectar a congresistas en procesos disciplinarios o judiciales, una atribución sensible en un país con investigaciones abiertas a varios legisladores.

El rol inesperado del Pacto Histórico en esta pugna responde a una lógica numérica. Ninguno de los dos candidatos de la derecha reúne por sí solo los votos necesarios para ganar en la plenaria. El partido de Petro, como segunda fuerza en el Legislativo, puede convertirse en socio decisorio, tanto para una de las dos candidaturas como para negociar condiciones a cambio de su respaldo.

Esa dinámica abre varios escenarios posibles. El primero es que el Pacto Histórico respalde a Deluque o a Henríquez a cambio de compromisos legislativos. El segundo es que se abstenga y deje que la elección se resuelva entre los propios bloques de derecha, aunque el riesgo de un resultado incierto podría empujar a una negociación de último momento. El tercero es que el partido de Petro presente un candidato propio, aprovechando el vacío.

La situación pone sobre la mesa un dato político de fondo: el nuevo gobierno llega al poder sin una mayoría legislativa asegurada y con un Congreso fragmentado. La presidencia de la corporación se convierte, así, en la primera prueba de la capacidad de De la Espriella para construir acuerdos con sectores distintos a los que lo llevaron a la Casa de Nariño.

Queda pendiente conocer el desarrollo de las votaciones en la plenaria y las decisiones que adopten los partidos frente al dilema. El desenlace mostrará si las divisiones de la derecha se resuelven antes del 20 de julio o si el Pacto Histórico termina consolidando un papel que ni su propia bancada esperaba en el arranque del nuevo periodo legislativo.

La elección, en cualquier caso, marcará el tono del relacionamiento entre el Ejecutivo encabezado por Abelardo de la Espriella y el Congreso durante el primer año de gobierno. Las alianzas que se tejan en esta jornada legislativa tendrán repercusiones directas sobre proyectos como el presupuesto nacional, las reformas que presente el nuevo gobierno y el rumbo del control político.

Preguntas frecuentes

¿Quiénes son los candidatos a la presidencia del Congreso?

Alfredo Deluque, respaldado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, y Honorio Henríquez, apoyado por el expresidente Álvaro Uribe, según el reporte de El País.

¿Por qué el Pacto Histórico es decisivo en esta elección?

Por la división de la derecha ninguno de los dos candidatos suma los votos necesarios por sí solo. El partido del presidente Gustavo Petro queda como posible árbitro de la votación en la plenaria.

¿Qué implicaciones tiene esta elección para los ciudadanos?

El presidente del Congreso ordena los debates, fija la agenda legislativa y tramita impedimentos y recusaciones, decisiones que afectan la aprobación de leyes y el control político al gobierno nacional.

¿Qué papel juega el presidente electo Abelardo de la Espriella en esta disputa?

Apoya la candidatura de Alfredo Deluque con el fin de consolidar la influencia del nuevo gobierno en el Congreso y facilitar la negociación de su agenda legislativa.

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