El diario El País publicó un análisis sobre la correlación de fuerzas que enfrenta el presidente Abelardo de la Espriella en el Congreso. En él señala que las mayorías para aprobar las reformas de su Gobierno dependen de los partidos Conservador, Liberal y de la U, colectividades que agrupa bajo la expresión "los de siempre".
El reportaje describe una paradoja política. El Gobierno llegó al poder con un discurso de ruptura frente a las maquinarias tradicionales. Sin embargo, para tramitar su agenda legislativa necesita negociar con los mismos partidos que durante décadas han sido piezas centrales del Congreso colombiano.
Los partidos Conservador y Liberal cuentan con décadas de presencia en las regiones, donde manejan estructuras electorales, bancadas en corporaciones públicas y redes de liderazgo local. El Partido de la U, fundado en 2005 como colectividad de origen paramilitar según lo reconoció la Justicia, tiene presencia en varias zonas del país, sobre todo en regiones de la costa Caribe y el Eje Cafetero.
En el Congreso colombiano ningún partido alcanza por sí solo la mayoría absoluta para aprobar proyectos de ley. Las reformas ordinarias requieren mayoría simple en plenaria, mientras que las reformas constitucionales necesitan mayorías calificadas, lo que hace indispensable la negociación entre bancadas.
El análisis de El País sugiere que el Gobierno deberá construir coaliciones puntuales para cada iniciativa, dependiendo del tema. En materia económica y social, la búsqueda de consensos puede variar respecto de los debates en seguridad o en política institucional.
Para la ciudadanía, el resultado es que la agenda del Ejecutivo pasa por un filtro de partidos que el propio discurso presidencial ha presentado como parte del establishment. La velocidad con la que se tramiten las reformas dependerá, en buena medida, de la capacidad del Gobierno para acordar con estas bancadas.
La nota de El País deja en evidencia que la relación entre el Ejecutivo y estas colectividades será una de las claves de la gestión legislativa de De la Espriella. El Gobierno tendrá que elegir entre profundizar su perfil de ruptura o establecer acuerdos pragmáticos con "los de siempre" para sacar adelante su programa.
Queda por verse si el Ejecutivo logrará atraer a estas bancadas con ofertas de ministerios, inversiones en regiones o respaldo a sus iniciativas. Lo que ya es claro, según el análisis citado, es que sin los partidos tradicionales la aprobación de las reformas será muy difícil.
