El presidente Abelardo De La Espriella sí despachará desde la Casa de Nariño, sede habitual del Ejecutivo colombiano sobre la plaza de Bolívar en Bogotá. Así lo confirmaron fuentes de su equipo, luego de que inicialmente esa posibilidad hubiera sido descartada. La información fue publicada por el diario El Tiempo.
De acuerdo con las fuentes consultadas por El Tiempo, la decisión se adoptó por motivos de logística y de seguridad, sin que se entregaran más detalles sobre los criterios técnicos que pesaron en el cambio de postura. El cambio implica que el primer mandatario retoma el Palacio como centro de operaciones del Gobierno, después de un breve período en el que se manejó otra alternativa.
La Casa de Nariño es la sede formal de la Presidencia de la República desde hace más de un siglo. Alberga el despacho presidencial, las oficinas de la Secretaría General y las principales áreas de coordinación del Ejecutivo. Alberga también la residencia oficial, aunque los presidentes han alternado su lugar de trabajo entre este edificio y otras dependencias según las circunstancias de cada mandato.
En gobiernos anteriores, despachar desde la Casa de Nariño ha permitido el contacto directo con los ministerios, las altas consejerías y los cuerpos de seguridad del Estado, lo que facilita la toma de decisiones de alto nivel. El Palacio cuenta con salas de reuniones, el Salón Ministerial y áreas de atención a delegaciones extranjeras.
Por ahora no se conocen pronunciamientos oficiales distintos a las fuentes citadas por El Tiempo. Tampoco se ha detallado si la decisión incluye el regreso permanente a la residencia presidencial o si se mantiene un esquema mixto. La Casa de Nariño, como sede, había quedado en suspenso en los primeros compases del nuevo mandato, según se desprende del cambio de decisión reportado.
En materia de seguridad, la Casa de Nariño opera bajo un esquema coordinado por la Jefatura de Seguridad Presidencial, con estrictos protocolos de acceso. Desde el punto de vista logístico, despachar desde allí concentra a los equipos de trabajo y reduce los desplazamientos del primer mandatario por la ciudad, lo que también impacta la agenda oficial.
La noticia se conoce en un momento en que la nueva administración ajusta su funcionamiento. Queda pendiente precisar la fecha exacta en la que el presidente se instalará formalmente en el Palacio, qué dependencias asumirá y cómo se articularán las reuniones del Consejo de Ministros en ese escenario. El Tiempo seguirá informando sobre los detalles del traslado.
