El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, estuvo este sábado en el Santuario de Las Lajas, en el departamento de Nariño. Según informó La FM, el motivo de la visita fue cumplir una promesa personal a la Virgen del Rosario, una tradición arraigada entre los fieles que cada año recorren el templo.
El Santuario de Las Lajas es uno de los principales lugares de peregrinación del país. Está construido dentro de un cañón del río Guáitara, en el municipio de Ipiales, y recibe visitantes nacionales y extranjeros durante todo el año. Su ubicación, en el sur del territorio colombiano, lo convierte en un punto simbólico para los habitantes de Nariño y del sur occidente colombiano.
Durante su visita, De la Espriella dirigió un mensaje directo a los nariñenses. 'Le voy a dar a Nariño el lugar de grandeza que se merece', afirmó el presidente electo, según registró La FM. La declaración se produjo en un escenario cargado de simbolismo religioso y político, ante asistentes y peregrinos que se encontraban en el templo.
Nariño es uno de los departamentos con mayores índices de pobreza y necesidades básicas insatisfechas del país. Su condición de zona fronteriza con Ecuador y su lejanía con el centro del país han sido motivos recurrentes de reclamos por parte de sus habitantes, que piden mayor inversión en infraestructura, salud y educación.
La visita se da en medio de la transición hacia el nuevo gobierno. De la Espriella, quien resultó elegido en las recientes elecciones presidenciales, ha intensificado sus recorridos por distintas regiones como parte de la fase previa a su posesión. Estos viajes le permiten acercarse a las comunidades y conocer de primera mano las necesidades locales.
El cumplimiento de la promesa a la Virgen del Rosario tiene un valor adicional en la cultura católica del sur de Colombia. Muchos fieles suben hasta el santuario para agradecer o pedir favores, y la presencia de un presidente electo en el lugar añade un componente político a una tradición esencialmente religiosa.
Según la fuente, la visita se extendió durante la jornada del sábado y contó con la presencia de acompañantes y seguidores del presidente electo. No se reportaron incidentes ni pronunciamientos adicionales más allá del compromiso expresado con Nariño.
Queda por verse cómo se traducirá en acciones concretas la promesa de grandeza para Nariño una vez De la Espriella asuma la Presidencia. Los habitantes de la región estarán atentos a los anuncios en materia de inversión, conectividad y atención estatal que acompañen su gobierno.
