El presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), José Félix Lafaurie, solicitó al Gobierno nacional poner en marcha acciones concretas para atender la emergencia que atraviesa el sector ganadero en las regiones golpeadas por el fenómeno de El Niño. Lafaurie advirtió que los productores necesitan soluciones y no solo declaraciones públicas, según el reporte de Infobae.
Fedegán es la organización gremial que agrupa a los ganaderos del país y actúa como vocera del sector frente a las autoridades. En las últimas semanas, el gremio ha señalado que las condiciones climáticas derivadas de El Niño, caracterizadas por menores lluvias y altas temperaturas, han reducido la disponibilidad de pasto y agua para el ganado. Esa situación pone en riesgo la alimentación de los animales y la sostenibilidad de miles de predios, en especial en zonas de trópico bajo y en regiones donde la ganadería es la principal actividad económica.
El fenómeno de El Niño es un evento climático recurrente que produce alteraciones en los patrones de lluvia y elevación de temperaturas en distintas regiones de Colombia. Su impacto en la ganadería incluye menor producción de leche y carne, pérdida de peso en los animales, aumento de la mortalidad del hato y presión sobre los costos de suplementación alimentaria. En zonas donde el acceso a agua depende de jagüeyes y ríos, la sequía prolongada obliga a los productores a asumir gastos adicionales para mantener el ganado vivo.
El llamado de Lafaurie se concentra en dos frentes: el productivo, vinculado a la alimentación y el sostenimiento de los animales, y el sanitario, relacionado con el riesgo de brotes de enfermedades asociados al estrés calórico y a la baja en las defensas del ganado. Fedegán ha insistido en que las campañas oficiales de prevención y los créditos blandos anunciados deben aterrizar en los municipios afectados con asistencia técnica, entrega de insumos y acompañamiento de las secretarías de Agricultura departamentales.
El sector ganadero tiene un peso significativo en la economía rural colombiana. La actividad genera empleo en cientos de municipios y sostiene cadenas productivas que llegan a la industria láctea, cárnica y de cueros. Por esa razón, una afectación prolongada del hato ganadero tiene consecuencias directas sobre el abastecimiento interno de alimentos y sobre los ingresos de las familias campesinas que dependen de la actividad.
La frase “los animales no comen discursos”, recogida por Infobae, resume el malestar del gremio con la respuesta oficial. Productores consultados en regiones afectadas han relatado demoras en la entrega de ayudas, escasez de créditos oportunos y limitaciones en los programas de suplementación animal. En algunos territorios, las asociaciones de productores han asumido con recursos propios la compra de silo, concentrado y sales mineralizadas para evitar la pérdida de animales.
El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Agricultura y de entidades como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), ha anunciado planes de atención para los sectores agropecuarios impactados por El Niño, incluyendo líneas especiales de crédito y programas de suplementación. Sin embargo, desde el gremio ganadero señalan que la ejecución de esos planes ha sido lenta y que no cubre la magnitud de la emergencia en zonas donde la sequía se extiende por meses.
Quedan sobre la mesa varios retos. Por un lado, articular de manera urgente a las autoridades nacionales, departamentales y municipales para llevar asistencia a los productores. Por otro, evaluar la activación de mecanismos de crédito, condonaciones parciales y fondos de recuperación para los pequeños y medianos ganaderos. Finalmente, robustecer la red de monitoreo sanitario y productivo para evitar que la emergencia climática se traduzca en pérdidas irreversibles en el hato nacional.
