El 3 de octubre se registró un nuevo capítulo en la disputa entre el presidente de la República, Abelardo de la Espriella, y el alcalde de Sincelejo, Yahir Acuña. Según informó El Colombiano, la confrontación se hizo pública ese día y volvió a poner al mandatario local en el centro de la conversación nacional.
Yahir Acuña es una figura conocida en la política sucreña. Ha ocupado cargos de elección popular en esa región del Caribe colombiano y ha construido una base electoral propia, que le ha permitido mantener influencia más allá de los periodos en los que ha ejercido funciones públicas.
Su trayectoria incluye señalamientos judiciales y debates públicos que han marcado su carrera. Esos antecedentes son los que, según El Colombiano, explican por qué su nombre reaparece en una controversia con la Casa de Nariño en pleno ejercicio de su mandato como alcalde de Sincelejo.
La confrontación con el presidente De la Espriella no surge en el vacío. Desde el inicio del Gobierno se han presentado roces entre la administración nacional y varios mandatarios locales por temas como el orden público, la inversión en regiones y el manejo de recursos públicos.
En el caso de Sincelejo, la alcaldía tiene a su cargo decisiones que afectan la vida cotidiana de sus habitantes: seguridad, servicios públicos, movilidad y atención social. Una pelea de esta magnitud entre el alcalde y el presidente tiene consecuencias directas sobre la gestión municipal y sobre la llegada de recursos y apoyos del nivel central.
Para los ciudadanos de Sincelejo, el cruce de declaraciones revive la preocupación por la estabilidad institucional. Cuando las tensiones entre el Gobierno nacional y un alcalde escalan, los proyectos locales pueden quedar en veremos y los trámites ante entidades nacionales tienden a ralentizarse.
El Colombiano recordó que el pasado de Acuña incluye episodios que han sido objeto de investigación por las autoridades competentes. Esos procesos judiciales son parte del expediente que la opinión pública y el Gobierno nacional tienen presente al evaluar la conducta del actual alcalde.
La pugna también se da en un momento sensible para la región Caribe. Sucre enfrenta retos en materia de seguridad, empleo formal y calidad de los servicios públicos, y cualquier distracción política puede afectar la atención de esos problemas.
Desde el entorno del presidente De la Espriella, según el reporte de El Colombiano, se insiste en que no se avalarán conductas que comprometan la transparencia ni el uso adecuado de los recursos públicos. Del lado de Acuña, sus allegados han defendido su gestión y cuestionado lo que consideran ataques políticos.
Por ahora, la controversia sigue abierta. Lo que ocurra en los próximos días, con eventuales pronunciamientos de la Fiscalía, de los organismos de control y de la propia ciudadanía sucreña, definirá si el episodio queda en una pelea verbal o si deriva en investigaciones formales con efectos en la alcaldía de Sincelejo.
