El Gobierno nacional ejecutó su segundo bombardeo en el departamento de Guaviare, en una operación que las fuentes consultadas por EL TIEMPO ubican dentro de la estrategia militar trazada por la administración del presidente Abelardo de la Espriella. De acuerdo con el mismo reporte, la acción se produjo después de enfrentamientos entre facciones disidentes que operan en esa zona del país.
Según el extracto publicado por EL TIEMPO, los combates entre los grupos identificados como 'Calarcá' e 'Iván Mordisco' habrían abierto las condiciones para que las Fuerzas Militares adelantaran la operación aérea. El medio no detalla en el extracto divulgado el número de bajas ni los nombres de los cabecillas afectados por el bombardeo, y plantea la pregunta sobre quién cayó en la acción.
La información conocida hasta ahora indica que el Gobierno se fijó como objetivo ejecutar 15 bombardeos dentro de los primeros 100 días de mandato. Con este segundo operativo en Guaviare, la cuenta avanzaría en esa dirección, aunque EL TIEMPO no precisa cuántos bombardeos se han realizado en total ni el saldo oficial de cada uno.
Guaviare es una de las regiones históricamente afectadas por la presencia de estructuras armadas ilegales herederas de las extintas FARC. En esa zona han operado disidencias dedicadas al narcotráfico y al control territorial, lo que la convierte en un escenario sensible para la política de seguridad del Estado.
La estrategia de bombardeos contra cabecillas de organizaciones armadas hace parte del menú de operaciones que las Fuerzas Militares suelen presentar como golpes estructurales contra esas estructuras. El Gobierno De La Espriella habría decidido acelerar ese tipo de acciones durante el arranque de su administración, según lo que fuentes cercanas le dijeron a EL TIEMPO.
Para la ciudadanía en Guaviare, las operaciones aéreas contra grupos armados tienen un antecedente cercano: la población civil ha sido la principal afectada por desplazamientos, confinamientos y restricciones a la movilidad cuando se intensifican los combates. La realización de un nuevo bombardeo reabre el debate sobre el equilibrio entre los resultados militares y la protección de las comunidades.
EL TIEMPO reportó que las fuentes consultadas no hicieron pública la identidad de los responsables del operativo ni entregaron un balance consolidado de capturas o muertes. El medio dejó abierta la pregunta sobre el cabecilla o los integrantes de la estructura que habrían sido alcanzados en la acción.
Queda pendiente que las Fuerzas Militares y el Ministerio de Defensa entreguen un parte oficial con los resultados del bombardeo, los nombres de los afectados y la ubicación exacta del operativo. La sociedad civil y los organismos de derechos humanos suelen esperar ese tipo de reportes para verificar las circunstancias de las acciones y verificar eventuales daños colaterales.
Mientras tanto, la administración De La Espriella mantiene en marcha la meta de 15 bombardeos en 100 días, una cifra que se conocerá al cierre del periodo inicial del mandato y que se medirá frente a los resultados concretos que entregue cada operación en el terreno.
